
Para empezar vamos a decir su verdadero nombre hindú, Krishna Bhanji, bastante común en el estado en que nació Gandhi. Pero él no nació alli, ni tampoco su padre Rahimtalla Harji Bhanji, que era un médico keniata descendiente de indios- casado con la inglesa Anna Lyna Mary, quien tuvo a Ben el 31 de diciembre de 1943, pero tampoco en Kenia, sino en Soarborough (Yorkshire) siendo su idioma familiar el inglés.
Richard Attenborough, luego director de "Gandhi", tenía un sueño que le rondaba la cabeza desde hacía 20 años: el rodar su primera película sobre el Mahatma Gandhi.
El que el protagonista fuera Ben Kingsley es o fue puramente accidental. Alec Guinness era para el director el ya elegido, pero los productores norteamericanos preferían a Robert de Niro o Dustin Hoffman. También se pensó en Anthony Hopkins. Todo eran dudas. Otros candidatos: John Hurt, Albert Finney, Tom Courtenay, Dick Bogarde y hasta Richard Burton. Ahora vamos al que estaba ya descartado y se ganó el papel.
Sus primeras letras las aprendió Krishna (a) Ben, en la Manchester Grammar School. No se sabe cuándo pero por la dificultad de pronunciar su nombre y no por complejo, Krishna cambió su nombre por el de Ben y su apellido por un sobrenombre con que se conocía a su abuelo, "Clove King", quien había sido comerciante en especies en Zanzibar, (Islas Comores).
Aunque su padre Rahimtalla quería que fuera médico, a los 19 años Ben ya estaba en el Teatro de Stratford. Había actuado esporádicamente en un grupo teatral aficionado que ayudaba a los montadores de escenarios y ellos se limitaban a actuar con el mismo guión, para dar paso después a los "titulares", que eran figuras tales como Celia Johnson, Tom Courtenay, Margaret Rutherford, Alaistair Sim y observaba sus movimientos mientras estudiaba locución por su cuenta. Y su primer trabajo fue en realidad el de narrador en "A Smashing Day", producida por Brian Epstein, quien al poco se suicidó.
Ben había escrito la música para esa producción y cantaba acompañándose con la guitarra. Durante una de sus actuaciones John Lennon y Ringo Starr estaban entre bastidores, le dieron la enhorabuena y le dijeron que se dedicara a ese estilo de canción y que si no, lo lamentaría toda su vida.
Luego le hicieron una oferta por intermedio del mismo promotor de los "Beatles" (Epstein) pero Ben prefirió ser actor antes que cantante.
Al año siguiente fue invitado por Trevor Numm a unirse a la Real Compañía de Shakespeare y él aceptó, aunque jamás había ido a una academia de teatro o cine.
Le rechazan para el papel de "Gandhi"
Como estaba más o menos en el oficio, Richard Attenborough, era director de la Academia de Arte Dramático y abrió una especie de concurso para elegir el protagonista de su película "Gandhi" y Ben Kinsley se presentó y no pasó la prueba
Un día Attenborough y sus ayudantes fueron a ver "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare en un teatro londinense y uno de los actores principales era Ben Kingsley. "Le vi grandes dotes interpretativas -dijo después el futuro director-, pero supe que no tenía una gran carrera por detrás. Es decir era un perfecto desconocido. Por otra parte a pesar de su entusiasmo personal le dijeron que no siempre un buen actor de teatro clásico logra impacto en la pantalla.
Ben Kingsley tenía la ventaja de tener la misma estatura (1,73) que el Mahatma, era moreno con grandes entradas, ojos oscuros y pelo corto, actitud y poses de actor que le ayudaron a convencer a Richard Attenborough (y no al revés) porque el personaje en realidad lo conquistó él y algunos dicen que el Oscar.
Le favoreció el que el personaje era en sí fascinante, en un mundo de violencia, odios y muerte. En cuanto a la biografía de Louis Fisher que alguien prestó a Attenborouh en el consulado indio, quizá sea la mejor para los hindúes, pero el autorizado diccionario biográfico inglés "The MacMillan" recomienda la de G. Woodcock. Kingsley se tuvo que conformar con el guión de John Briley tomado de la obra de Fisher.
Otros biógrafos simplifican la inesperada elección final de Attenborough para decir que le vio actuando en el teatro Aldwich de Londres, pero es improbable porque para cuando Attenborough llegó a la India, la primera vez, ya Ben Kingsley hablaba bastante indio, ya que su padre le había transmitido un vocabulario básico, había reunido cientos de fotos del Mahatma y las tenía pegadas en la pared de su apartamento. Estaba a dieta de carbohidratos y frecuentaba casas de amigo indios que le mostraron documentales de Gandhi hilando y su voz grabada, que no era tan buen fonéticamente como la suya. También conocía varias biografías de Gandhi.
Estaba preparado.
Como el Mahatma, el abuelo de Ben emigró de Zanzibar a Sudafrica y conoció la misma opresión racial y discriminación que Gandhi durante los primeros años de su vida. En vista de eso, su padre se fue a Inglaterra desde su país natal y las cosas mejoraron.
Pero volviendo a su personaje de Gandhi, nadie -según la crítica- hubiera logrado unir sus manos con la delicadeza de Kingsley, ni aparentar meditar, saber escuchar sin responder y no decir nada hasta que tenía que declarar algo importante. En todo momento sus ojos parecían mirar a un infinito alejado de las trivialidades de este mundo.
Una película de 30.000 millones de pesetas
En las primeras tomas en la India y pruebas subsiguientes Attenborough confesó: "La cámara ama a Bel Kinsley. Es un hombre que tiene lo mejor de los dos mundos en que se desarrolló Gandhi: la India e Inglaterra". Pero había otras dudas como que necesitaba alguien seguro, ya que la amortización de 30.000 millones de pesetas de entonces era una cuestión de "vida y muerte para mí" y no sólo se necesitaba actuar, sino conocer el mundo que le rodeaba y Ben, por su padre, lo conocía".
Mientras, se reconstruían barrios enteros en Inglaterra como la famosa comuna de "Ashram", recreados en ambientes auténticos, con muebles de la época y hasta detalles como la rueca en que el Mahatma hilaba, un batallón de técnicos hindúes e ingleses, la forma de vestir y de moverse como el personaje auténtico, etc.
Las primeras pruebas se realizaron en la India. Ben Kingsley había precedido al equipo un par de meses antes para hacerse el ambiente, aunque todavía no era el "titular" cien por cien seguro del papel, porque los productores norteamericanos exigían un actor norteamericano de los citados antes.
Cuando estaban en una de esas pruebas, Attenborough entró en el escenario. El caso es que el hombre que ellos conocían como Ben, capaz de tomarse varias pintas de cerveza con sus compañeros había desaparecido para dar paso a una especie de personaje místico, moreno, en los huesos, abstemio, que pasaba las horas del día practicando yoga y manejando una rueca de hilar algodón.
"Pero podríamos poner un motor en la rueda" -dijo ingenuamente uno de los ejecutivos, para facilitar la tarea del protagonista. "No -dijo Ben Kingsley- todavía no lo hago tan bien como lo hacía Gandhi y debo aprender".
Muchos quedaron medio preocupados. Y Ben tenía razón: uno de los propósitos del filme y del guión era mostrar a Gandhi tal cual era, un hombre humano con una paciencia sin límites y un gran sentido del humor. Durante los primeros días del proyecto de pasar la vida de Gandhi al cine, el cual estaba ya hacía muchos años en la mente de Attenborough, el entonces Pandit Nehru, le había dicho: "Cualquier cosa que haga, trate de no deificarlo. Eso es lo que hemos intentado en la India, sin lograrlo".
¿Podría Ben Kingsley hacer el milagro? Desde el primer momento tanto él como Attenborough creyeron que sí. Ben perdió casi quince kilos y adquirió durante el mes que estuvo solo en la India una especie de magnetismo, una vez metido ya en el pellejo de Gandhi. Incluso lucía su "dhoti" (vestimenta clásica del Mahatma) como si la hubiera llevado todos los días de su vida. Gran parte de "Gandhi" se realizó en los estudios británicos de "Pinewood".
Nosotros hemos sacado nuestra propia biografía del Mahatma que se debía titular "Un activista no-violento llamado Gandhi". Sin embargo hay que tener en cuenta que el proyecto inicial de la película fue presentado a Nehru en 1963 y no estaba muy entusiasmado (se hallaba enfermo y no dijo ni que sí ni que no).
Por fin en 1973, Indira Gandhi (que por cierto era hija del Pandit Nehru y tomó el apellido de Gandhi de su esposo Feroz Gandhi, que no era de la familia del Mahatma, y así contestamos a quienes se han interesado sobre este punto)su nombre de soltera era Indira Friyadarshini, leyó la biografía que los ejecutivos de las sociedades inglesas Goodcrest y Pearson Longman le presentaban y dio luz verde a la película que, políticamente le interesaba. Incluso aportó tres millones de dólares al proyecto, que fueron una inversión de la Films India Private y de la National Film Development Corporation, etc.
Ben conocía a "Gandhi" mejor que a sí mismo
Ben Kingsley consideró que la base del logro del papel y la aprobación de los norteamericanos fue su conocimiento del biografiado. Y en cuanto a él, personalmente, consideraba a Gandhi como un genio, lleno de humanidad y con la claridad que sus ojos reflejaban, que eran de una visión increíble.
Lo difícil es que un occidental logre alcanzar la tranquilidad de espíritu que un asiático aparenta: es cuestión de aprendizaje del yoga, el amor al prójimo, la introspección, etc. que Gandhi poseía.
Algo que no se ha cumplido es que, si bien algunos que entienden de cine en Inglaterra afirmaron que Ben Kingsley había hecho un gran papel, consideraron, no solo que no volvería a ganar en el futuro ya ningún Oscar, sino que se quedaría en la cola de los parados.
Pero a los 60 triunfó en "Thunderbirds", adaptación de la mítica serie británica de televisión, traducida en España como "Los Guardianes del Espacio", en que encarna el personaje inverso al de Gandhi: él es un criminal que quiere hacerse con las naves de la NASA para dominar al mundo y el héroe de la película y sus hijos, lo evitan.
Y así es Ben Kingsley, personaje ya no controvertido sino indiscutible, al que los Beatles consideran como su favorito y del cual nos seguiremos ocupando de su carrera porque se lo merece.
Cuando no se pueden unir dos extremos separados por 31 años, se tiene que recurrir al consejo y así al usuario quizá le convenga repasar otros capítulos del tema "Gandhi" y volver al capítulo del asesinato físico de Gandhi por los extremistas hindúes.
Estamos pues en el momento en que tres disparos han acertado en pleno torax a Gandhi y él ha caído sobre el estrado, el 30 de enero de 1948. En ese momento. Mountbatten estaba tratando de arreglar tantas cosas en el complicado traspaso de poderes del Impero a la Unión India (Gandhi) y Pakistan (Mohamed Ali Jinnah) cuando sonó el teléfono.
Una voz anónima dijo: "Han asesinado a Gandhi". Mountbatten creyó morirse. Pidió su mejor uniforme blanco de gala y su gorra más vistosa y en unos minutos estaba en su coche oficial camino del lugar del asesinato, con negros presagios y eso que era un hombre de sangre fría y valor personal probado. Aquello podía ser la chispa no anunciada de una guerra civil entre dos estados ahora soberanos. India y Pakistán. Mountbatten quería que la multitud le reconociera gracias al uniforme.
El coche del Almirante se abrió paso tocando el claxon entre una multitud vociferante, agresiva y confusa. Muchos blandían cuchillos o estacas. Todo un motín con riñas, peleas y hasta suicidios. El coche tardó una eternidad en llegar (unos 10 minutos) y la marea parecía iba a tragarse al uniformado almirante y a su chofer que desentonaban en aquel abigarrado escenario.
Mountbatten, mientras, trataba de llegar al estrado en que yacía Ganhi, con gente que lloraba y le besaba las manos y los pies. El virrey logró encaramarse al estrado y coger el micrófono que se hallaba en el suelo al lado del cuerpo del asesinado y pidió silencio a gritos.
Nadie le hizo caso al principio . Pero con todas sus fuerzas empezó a decir: "Soy Lord Mountbatten, el amigo de Gandhi. Sois libres, podéis matarme". Y repitió una y otra vez las mismas cosas más o menos. El griterío fue cediendo y parecía una gran ola que subía o bajaba, hasta que más o menos se hizo la calma.
"Han asesindo al Mahatma nuestro padre y estáis buscando al culpable entre los musulmanes. Yo sé la verdad: no es un musulmán sino un hindú traidor el que le ha matado a él que era la Paz. Buscaremos al hindú traidor y lo ahorcaremos.... ". Hay que aclarar algo vital: en ese momento Mountbatten no sabía ni la identidad del asesino, ni tan siquiera si era musulmán o hindú el criminal.
Por supuesto no se hizo la calma, pero la muchedumbre no se lanzó hacia los barrios miserables de los musulmanes, sino que se fue disolviendo en medio de discusiones, peleas, llanto, lo cual aprovechó Mountbatten para recuperar a los sobrinos del Mahatma, Manu y Ava, a los que aquel había llevado como de costumbre y un chofer los puso a salvo. Al día siguiente se preparó una gran pira para quemar a Gandhi y arrojar sus eternas cenizas al río Junna.
Epílogo doloroso: 1979 una operación del IRA
Cuando Mountbatten se retiró casi en la década del 70 -ya había muerto el Pandit Nehru siempre fiel a su maestro Gandhi y muy amigo de los esposos Montbatten, la reina Isabel de Inglaterra , sobrina del ex-virrey sin duda para hacerlo más "intocable" le nombró su asesor privado, aunque, de hecho, ya lo era y pasaba mucho tiempo en Buckingham tratando de asesorar o de ser una especie de tutor de su sobrino Carlos, que le llamaba "tío Dick", pero eso es otra historia.
Siendo ya oficialmente asesor privado de la reina, Mountbatten acostumbraba ir los fines de semana, a partir de 1969 ó 1970, con quienes se apuntasen a pescar en alta mar. No podía dejar de ir al mar y en agosto pasaba un mes.
Para no tener que hacer el desplazamiento semanal desde Londres estableció su cuartel general en su casa irlandesa, el castillo de Classiebawn, a unos 15 kilómetros del Ulster, a pesar de que le rogaron que buscase un puerto alejado de la zona de conflictos y de la frontera de la discordia entre católicos y protestantes.
Como ya era demasiado mayor para aparejar un barco de tamaño suficiente para él y sus invitados (tenía 30 pies y se llamaba "Shadow V") contrató a un joven marino irlandés, a tiempo completo. La amistad debía ser grande pues se trataba de tú con los jóvenes de a bordo, además, el marino era un buen pescador, muy fuerte y asesoraba a todo el mundo, mandaba pintar el barco, limpiar fondos, etc. El puerto pesquero era Mulloghmore (Condado de Sligo) Eire.
El hecho lo contó, con todo detalle. por la televisión el periodista británico Henry Chapman Pincher, del "Daily Express", añadiendo detalles que son esenciales y que añadimos a título de información que será difícil encontrar en la red. En primer lugar en cuanto al lugar en que ocurrieron los hechos, espero que estén correctos, así como la fecha, 26 de agosto 1979, domingo.
Pero por boca de Chapman Pincher se podría seguir los pasos de Mountbatten ese día fatal. Por una entrevista que el mismo periodista le había hecho años antes, se sabe que "este soldado anticolonialista" (sic.) desdeñaba los guardaespaldas, que ya desde 1969 le habían intentado poner repetidas veces, siempre en vano.
Ese año precisamente (1969) le insistieron en ponerle guardaespaldas , diez años antes del atentado, porque fue entonces cuando se produjo en Belfast el "Sunday Bloody Sunday" (en abril ) durante el cual murieron una docena de personas bajo las balas de los paracaidistas británicos (unos 5.000) enviados precipitadamente por el Premier Harold Wilson para aplastar una manifestación del Sinn fein o del IRA, que había atacado varias oficinas de correos y un autobús.
El primero en condenar al Premier Wilson fue Mountbatten y pronosticó que las cosas iban a ir a peor, como lo fueron. Los que debían hacer la paz no lo hicieron. ¿Querían la paz de los valientes?
Mountbatten, como Gandhi, no quiere escoltas.
El Palacio de Buckingham, como hemos dicho, siempre trató de poner guardas a la embarcación y escolta al ex.virrey y éste se ponía furioso. Otras manifestaciones suyas en pro de una Irlanda Unida aún con la evidente antipatía por los terroristas, "Irlanda reunida lo decía, es algo como de derecho natural, como deberían haber estado unidas India y Pakistán".
Este enfoque informal producía comentarios periodísticos contra el virrey y sin duda ahí le protegía la censura. Mountbatten sí era "intocable",excepto si alguien desde otro lado le disparaba. Y eso llegó con un atentado del IRA, del que la prensa de 1979 apenas habló.
Y según el portavoz del IRA, la bomba que causó tres muertes y tres heridos graves llevaba 50 libras de "amatal" (no de Semtex" como se dijo en Londres) y fue accionada a control remoto desde una colina cuando ya el barco estaba adentrándose en alta mar fuera del puerto y era difícil cualquier ayuda o salvamento. Además la visibilidad era perfecta.
Era una bomba lapa corriente colocada sin duda aprovechando que la víspera el joven marino irlandés se hallaba probablemente en un bar del puerto tomando una cerveza con sus amigos. Debió ser un descuido porque ya alguien le había dicho que no le quitara el ojo al barco, dadas las circunstancias políticas en el Ulster.
El balance del atentado fue el siguiente: Lord Mountbatten y el joven marino, así como el nieto del ex-virrey, Nicholas, murieron instantáneamente. La hija de Mountbatten, Lady Brabourn, su hijo Timothy y su anciana madre Lady Brabourne, fueron recogidos por una lancha a motor y llevados a un hospital cercado en grave estado.
Un testigo presencial que paseaba por el puerto dijo que la explosión fue tremenda y que "Shadow V" voló en pedazos, lo mismo que los anorak, las mantas, los aparejos y los cuerpos ensangrentados y despedazados que fueron recogidos del mar por una patrulla. El IRA sí reivindicó "la ejecución" del ex-virrey y los detalles del explosivo que hemos dado.
La operación fue condenada en Mullaghmore y un concejal dijo: "Todos le conocíamos. Era un amigo, no un enemigo. No comprendo nada". El viceprimer ministro de Irlanda, George Colley comentó: "Conozco bien a mi pueblo y sé que todos se unirán a mí en la condena de este atentado sin sentido, contra el hombre que tanto ayudó a la libertad de la India y su familia. Vamos por mal camino."
También motivó una protesta del obispo católico irlandés Thomas O. Fiaich Primado de la República de Irlanda y la de las iglesias presbiteriana y anglicana y el horror trajo más horror a Irlanda. Mucha gente en la República se dio de baja del Sinn Fein, etc. y la hora de una posible paz se alejó con él.
Hace pocos años, cuando comenzaron los contactos Sinn Fein-Londres, el IRA envió un sentido telegrama a la reina Isabel mostrando su arrepentimiento por el atentado insólito en la persona de su tío Lord Mountbatten. No es cierto que el periodista Chapman acusara a nadie de haber dadp la orden. Dos ciudadanos de la república fueron detenidos y llevados ante el juez. Es todo lo que se ha sabido.
¿Premoniciones de Mountbatten y Gandhi?
En cuanto a cualquier posible premonición de Mountbatten respecto a un final macabro, que el mismo Henry Chapman Pincher había apuntado en una vieja entrevista reproducida por la revista francesa "Vendredi, Samedi, Dimanche" la semana siguiente a su muerte a manos del IRA y era algo que Mountbatten le había dicho diez años antes, en Julio de 1969 durante el nombramiento del príncipe Carlos de Inglaterra como Principe de Gales.
Ahora el periodista aprovechaba su viejo material de archivo, tras decir que en India se decretó siete días de duelo nacional a la muerte del ex-virrey, cosa insólita. Habla pues, Mountbatten. El último párrafo de la entrevista -pone en boca del ex-virrey lo siguiente: "¿por qué hablar de mis funerales. Yo voy a vivir mucho tiempo y no veo a qué viene esa pregunta, pero en todo caso espero que mis funerales sean muy divertidos. Queda usted invitado Henry y traiga a sus amigos. Normalmente nos veríamos, pero me temo que no podré asistir. Lo siento".
Tampoco considero que Gandhi tuviera ese tipo de premonición, antes de su atentado en 1948, ni tan siquiera cuando al maldecir la violencia dice: "ésta puede destruir más fácilmente a los que la manejan desde el Estado. Pero a esos seguirán otros iguales, pues las raíces están en nosotros mismos".
A continuación Gandhi hace una distinción entre el violento y el valiente con estas palabras:
"Es fácil disparar, lanzar una bomba contra un hombre en la oscuridad, pero es difícil ponerse frente a frente de día y desafiarlo. Uno puede estar dispuesto a usar secretamente la violencia contra un hombre que tiene poder, pero acobardarse en su presencia. La violencia puede exigir cierto valor físico, pero no tiene valor moral. Y puede implicar que uno puede temer a su adversario, pero no a la muerte misma. Para mí la no-violencia en cambi, requiere mucho más valor que el manejo de la espada".
Todo eso lo dijo en uno de sus muchos comentarios de los métodos más apropiados en la lucha contra los británicos. Pero aquí terminan los hechos. Pasaremos revista benévola a la del actor Ben Kingsley, y a la película de Richard Attenborough.

Fue cuando Madeleine estaba dedicada al proyecto del centro agrícola de Pashulok que le llegó la electrizante noticia del asesinato de Gandhi. Estuvo tentada de ir a Nueva Delhi, pero recordaba que Gandhi le había dicho muchas veces: "cuando llegue el momento, no te precipites, sigue con tu trabajo dondequiera que estés"
Y eso es lo que hizo.
Pashulok situada al pie de las montañas justo en la cuenca del nacimiento del Ganges, en los valles de los Himalayas. Entonces empezó a darse cuenta y a ser más realista sobre un problema de la India, que ya en esos años comenzaba a manifestarse dramáticamente: la deforestación salvaje de la zona. Ella había tenido la precaución de construir las instalaciones, incluidas viviendas, a un nivel más elevado que las marcas de las crecidas (no de las mareas altas porque en ese lugar el Ganges es un río fluvial).
Durante un par de años observó el aumento del volumen de agua de la corriente y su siempre creciente turbulencia. Pronto empezaron a bajar en la superficie del río hacia la desembocadura ramajes espesos, luego grandes troncos, a los que siguieron árboles enteros de todos los tamaños y clases y lamentablemente, cuerpos. Al principio de vacas o yaks (el buey montaraz de la zona) y lo que es peor, de vez en cuando de seres humanos que se agarraban a un tronco de árbol y gritaban con desesperación. A veces se veían cadáveres de personas e incluso de niños.
Como no tenían equipos de salvamento ni lanchas a motor en Pashulok, lo único que podía hacer Madeleine era formar equipos de gente del lugar para rescatarlos en alguna isleta del río o de las orillas, por si alguno estaba aún con vida y para recoger cadáveres.
Cualquier ecólogo se hubiera dado cuenta...
Hay que vivir en el campo en el subcontinente del sudeste asiático (por ejemplo Bangladesh) para darse cuenta de que la causa de todo eso era la deforestación, que justamente empezó a notarse años después de la muerte de Gandhi.
Madeleine pasó un verano completo en las selvas de los Himalayas con un equipo de "ecólogos" o de campesinos bajo sus órdenes, para constatar la deforestación brutal de los inmensos bosques del pie de los Himalayas y no se necesitaba ser un especialista para constatar que esa madera era lo único que tenía aquella gente, llena de miseria y de plagas, para calentarse, cocinar y alumbrarse.
También tenía la culpa, según ella, la sustitución del árbol autóctono por otros de hoja ancha y rápido crecimiento, que los madereros insensibles plantaban, incluso para la exportación y que les proporcionaba grandes beneficios.
Todo eso le llevó a delegar la administración y el cuidado de Pashulok al personal del gobierno de la Unión India y emprender un Proyecto Comunal de todo el Valle de Bhilangana. Allí creó tres "Gopal Ashram" (comunas) que dejaran a un lado la cuestión del ganado y se dedicaran al problema de los bosques, el más urgente. Hizo una encuesta entre los campesinos más ancianos y examinó el problema total de arbolado en territorio indio y aún fuera.
Envió todo el estudio con muchas fotografías, detalles técnicos, posibles soluciones y una nota pesimista al Premier Pandit Nehru que le admiraba y que había jugado un papel vital con ella en la lucha por la independencia.
Nehru lo pasó al Conservador en Jefe de los Bosques, el cual llamó a Madeleine para que entablara diálogo con otros encargados forestales locales. Eran muy amables y corteses, pero no acababan de convencerse de que la cosa fuera tan grave. Además ella proponía cambios fundamentales si de verdad querían hacer frente al rompecabezas de la deforestación.
El Proyecto Comunal progresaba muy bien y los miembros de las comunas se sentían felices de tener que adoptar -con autoridad- una tarea tan positiva. El dominical "Behuguna" le ofreció plena cooperación y movió el Movimiento "Chipko" que se atrajo la atención de la BBC.
Krishna Murti Gupta, que se había hecho cargo de Pashulok y había sido nombrado Secretario del "Himalaya Seva Sangh" estaba de lleno en el tema de los bosques de la Gran Cordillera, pero Madeleine y él sabían que mientras el Gobierno Central no se sumergiera de lleno en el quid de la cuestión, con una reorientación total del Departamento Forestal, no había nada que nacer. Para ello se necesitaba apoyo financiero urgente y protección de los bosques desde todos los ángulos.
Como ella no podía hacer más y el problema estaba bien planteado, Madeleine se enfrento a la necesidad más inmediata: el hambre e hizo importar ganado Dexter de Inglaterra para cruzarlo con los Yaks, que abundan en el Tibet y así iniciar una política de lucha contra las hambrunas que asolaban el país, en el campo y las ciudades.
Pero a los del Departamento de Cría de Animales no les gustaba tener que moverse de sus casas, más o menos confortables, buscar nuevas escuelas para sus hijos y romper las relaciones sociales de sus mujeres para abarcar toda la geografía, etc..... y el plan progresó algo, pero no con la urgencia que ella deseaba.
Madeleine era de la opinión que el cuidado de los bosques y el de la cría masiva de ganado eran dos soluciones para ofrecer al pueblo un nuevo rostro, siquiera en lo mínimo. Eso requería una cooperación oficial con los "guijars" (pastores trashumantes o nómadas) que viven con sus rebaños y cambian de sitio según las estaciones, los pastos, etc. y eso no podía lograrse sin ayuda oficial y sin autoridad para hacerlo.
Su regreso a Europa y su vuelta a Beethoven
No hay una sola palabra de desprecio o desaprobación hacia las autoridades del Gobierno Indio, aunque dio por finiquitada su colaboración con él y se fue a instalar a una casita de campo frente a la Gran Cordillera de los Himalayas, "como no podía ser menos " (sic.) en una colina sobre Chamma.
El resto del relato lo tomamos de sus notas biográficas y está en primera persona:
"Estaba allí confortablemente en la India, pero el llamado me vino de improviso (tan claro como el que me condujo a la India en 1925). Me decía que volviera al mundo de Beethoven y viviera cerca de Viena y de toda la música que hizo de aquél algo único y extraordinario. Y fui, sin perder el contacto con la situación dramática de la India, la hambruna y sus bosques devastados por el hombre. En Viena me dediqué a Beethoven y a su mensaje a la humanidad a través de su música, expresando mis pensamientos en mis críticas. Según palabras del propio Beethoven: "es a través del constante e incansable uso de los poderes con que el hombre ha sido dotado que puede reverenciar al Creador y Protector de la Naturaleza".
Nota final: El que esté aún aquí dentro de este cuerpo y aún pueda escribir estas páginas sobre mi propia vida lo debo a los servicios de Rameshwar Dott, hombre de los Himalayas, que quiso venir a mi lado en Pashulok hace 32 años".
La II Guerra Mundial era ya historia, pero en la India todo seguía igual. Los veteranos hindúes que lucharon en Birmania con Orde, Wingate,Steer, Slim, Wavel, Auchinleck etc. fueron invitados a Londres al desfile de la victoria, pero volvieron desilusionados, porque veían allí la misma indiferencia xenofóbica británica de siempre.
Esta vez no tuvieron que ir a prisión sino esperar a lo que el gabinete conservador decidiera. No se habían anunciado todavía elecciones, pero en Asia algo tenía que cambiar.
La era del colonialismo en esa zona de Asia se acercaba a su fin. ¿Pero qué fin? En Indochina francesa, que comprendía entonces Laos, Cambodia y Vietnam, los franceses no querían la descolonización, vigilaban a los nativos por medio de soldados japoneses no desmovilizados todavía .
Si no es por Ho Chi-Minh el país hubiera ido a manos de Tchiang kai-Sheck para dárselo o vendérselo a De Gaulle después. Un desastre que llevó a la derrota francesa de Diem Bien Phu y luego a la guerra del Vietnam, etc. Eso es actualidad.
Pero sólo dos líneas para describir lo que ocurrió en Indonesia: Sukarno se hizo con el poder y su mandato, con el consentimiento y apoyo de holandeses e ingleses, duró de 1945 hasta 1967, pues fue declarado "presidente de por vida", sin que Occidente moviera un dedo, actuó como Hiro-Hito.
Extendió su poder a otras islas como Timor Orienal, Papúa, etc. Washington y Londres decían que Indonesia y Sukarno eran de gran valor "estratégico" para Occidente. Y su programa de "Transmigración" en que movió a 40 millones de personas de una isla "estratégica" a otra fue un genocidio como el de Hitler o peor.Pero lograda la recuperación de Birmania, que en seguida se convirtió en dictadura militar, quedaban todavía otros problemas en el sudeste asiático: Malasia, Singapur, Siam (Tailandia), Sumatra,etc-
El prestigio de Slim se basaba en Orde Wingate, primo por cierto de Sir Lawrence de Arabia, que por esa y otras razones -era un soldado eficaz, bastante loco y violento-, tenía sus grandes diferencias con Steer. Así que Mountbatten asumía una tercera tarea: reintegrar el gobierno de Birmania a un jefe birmano, tras ser liberada por Wingate, Steer y sus fuerzas, como hemos dicho. Este último se fue a Nepal.... a morir.
Muchos de sus jefes decían que les hubiera sido más fácil ganar solos la lucha contra Hitler que contra Churchill y eso lo sabía bien el Mahatma Gandhi y su equipo.
La Carta del Atlántico en agosto de 1941 en que Churchill y Roosevelt renunciaban a ganancias coloniales después de la guerra no fue firmada ni publicada en toda su extensión y Gandhi aunque pronosticó que eso jamás se cumpliría en relación con la India y Roosevelt hasta comentó, antes de su muerte, que su gobierno no abandonaría jamás los territorios conquistados a los japoneses, tal como las islas filipinas.
La frase de "¡Se terminaron los Imperios!" fue un golpe maestro de propaganda para ambos, pero era casi una broma macabra. Elliot escribió su grueso libro para absolver a su padre, pero no se publicó hasta 1946, antes de Hiroshima.
En Fleet Street las tácticas y estrategias del gabinete de coalición británico se criticaban acervamente, en especial en el "Daily Mirror", pero Churchill no podía vengarse sin atraerse la enemiga del cuarto poder y en un aparte de una conferencia con Stalin, Churchill le dijo que envidiaba su dictatorial poder de censura sobre la prensa.
En esos días, las decisiones telegrafiadas por Londres a los virreyes de la India eran tan absurdas que ni se cumplían. Así, por ejemplo, Londres envió un despacho al secretario de estado para la India, Mr. Amery, ordenándole que usara tropas indias para hacer la paz entre musulmanes y judíos, con apoyo de soldados gurkhas, en Palestina.
Gandhi quería que las tropas hindúes defendiera la India y Birmania del poder nipón y lo hicieron bien. Además sabían que Amery y los virreyes, como hemos dicho, eran pro-árabes.
A Gandhi le salvó la victoria electoral de Attlee en Inglaterra
El duro precio de la Victoria estaba olvidado por parte de los grandes poderes en todo el mundo y en Inglaterra de los conservadores en especial.
Churchill tampoco se daba cuenta de que el sentimiento igualitario de los veteranos, aprendido fuera a fuerza de sudor y lágrimas, pedía cada vez más viviendas decentes y escuelas, ropas de abrigo y leche para todos y en especial para los niños y esa era la consigna laborista.
Churchill mientras, calificaba a muchos comandantes licenciados que le criticaban como "derrotistas plañideros" que defendían a los veteranos recién regresados a casa. Así lo considera su biógrafo Piers Brendon. Los últimos cohetes V-1 de von Brawn, en 1944, que le horrorizaron le habían hecho perder la cabeza.
Sintió mucho más la muerte de Roosevelt que la bomba de Hiroshima o el bombardeo de Dresden o Hamburgo y de los campos de exterminio no hacía mención. Ya era un anciano egoísta, maniático y tan conservador como un terrateniente inglés o un barón prusiano. Las informaciones de Asia y del subcontinente indio le importaban poco. Creía más en la fuerza de las armas que en la fuerza del alma. Aborrecía a Gandhi.
¿Fue esteril el sacrificio de Wingate y Steer en Bimania?
Al terminar oficialmente la guerra en mayo de 1945, el partido laborista se había negado a seguir en un gobierno de coalición con los conservadores, que había durado toda la contienda y Attlee había tenido que soportarlo para no romper la unidad en la lucha contra Hitler.
Algunos -que habían ayudado al gobierno vasco del lendakari Aguirre durante el bloqueo de Bilbao por parte de la Marina franquista con respaldo del acorazado alemán "Deutschland" y el Graf Spee" en marzo de 1937-, sentían sudores fríos en sólo pensar que, tras la victoria sobre Hitler, eso podía continuar.
Y basta nombrar a Francis Noel-Baker, portavoz laborista en el Parlamento británico gracias al cual, al vencer a Churchill en la votación de la Cámara de los comunes no murieron de hambre los vascos en Bilbao porque la Marina británica les ayudó a romper el bloqueo. Y todo esto lo había tratado con detalle George L. Steer en el libro "The Treee of Gernika" (El Arbol de Guernica) escrito en 1938 que yo traduje 20 años después.
Para quienes se preguntaban qué fue del autor Steer, la respuesta era un recorte de los periódicos londinenses de Diciembre de 1944, en que se decía que el teniente coronel Steer había muerto en un accidente de jeep en Birmania.
La verdad es que Steer no murió en Birmania, aunque luchó allí en una unidad india de guerra psicológica, que ayudó -junto con las etnias locales (los Kern, los Kayan, los Shan, etc.) a huir o rendirse al ejército de Hiro-Hito. Pero cayeron después de una implacable dictadura bajo militares fácticos más interesados en las plantaciones de opio, en el petróleo, en las materias primas para multinacionales, etc.
Pero al no existir pruebas fehacientes o de interés público internacional murieron -Steer bajo los Himalayas (el día de Navidad 1944) y Orde Wingate (un año antes en Birmania). Y allí están enterrados y lo estaban también el día de la Victoria.
Así que los laboristas en mayo de 1945 querían terminar con el autoritarismo del ahora anciano león, reconociéndole los méritos del pasado. Pero Churchill quería seguir "la coalición" y gobernar. Lloyd George comentó que "el viejo supo ganar la guerra, pero perderá la paz".
Attlee para una gran mayoría del pueblo inglés, para el peatón, representaba una alternativa "un intento de buscar un bienestar merecido, que tardó años en encontrar. La guerra es el fin de todo.
Aunque las elecciones inglesas se celebraron en febrero-marzo de 1947, el cómputo de los que estaban fuera,-soldados y personal auxiliar militarizado de ambos sexos en Asia- fue lento. Y se conocieron los resultados exactamente el 26 de julio de 1947..
Attlee ganó de forma aplastante. Clementina Churchill esperaba que eso le ayudaría a retirar a su marido de la política pero no fue así, aunque aceptó la derrota con dignidad, pero con gran amargura. Y respeto a la India, siguió tratando de influir sobre Attlee para, como fuera, no romper del todo la "perla".
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Este lo que hizo fue nombrar de inmediato virrey al único hombre que podía hacer algo por las ideas de Gandhi, Lord Mountbatten, aunque por Acta del Parlamento británico ya se habían trazado las fronteras entre un estado hindú y un estado musulmán (islamista).
Toda la devoción romántica de Churchill hacia las monarquías se volcó, a la muerte de Jorge VI(1952), en la joven reina Isabel II. Le daba su paternal consejo y comparaba su relación con la que tuvieron los Marlborough (que llevaba en la sangre) con la reina Ana, pero sin embargo, la reina Isabel nombró en 1953 a Mountbatten su asesor personal.
Churchill no tenía la menor intención de reconocerlo porque daría la razón a Gandhi, ni de retirar aquella frase hiriente suya que apareció en gran titular del "The Times": "Lo que has hecho, Dicky, de entregar la "perla" a Gandhi es como si me hubieses cruzado la cara con una fusta. Nunca te lo perdonaré.". Estuvieron sin dirigirse la palabra hasta 1955 y debieron llegar a una entente tres o cuatro años después.
Eran los días de la conferencia de Potsdam. Alemania estaba de rodillas. Ahora se trataba de que los tres Grandes se pusieran de acuerdo para trazar nuevas fronteras. En Asia y Africa, no había novedad, sino los desastres de la guerra del hambre. De Gaulle ya alargaba el cuello por aquello de las colonias de Indochina y las "provincias" de ultramar ¡La Grandeur!
El no había estado tampoco en la Conferencia del Atlántico sino en Casablanca: Tchang-kai-Sheck se retiraba ante Mao y pedía ayuda a poder ser en dólares americanos.
Pero lo importante para los tres Grandes era llegar a un acuerdo con el Tio Joe respecto a Berlín, Polonia, rendición de Japón, etc, Stalin dijo que no pretendía la sovietización de sus conquistas, ni el expansionismo. Estaba incluso de acuerdo en celebrar elecciones libres en Polonia.
A Churchill se le veía triste por el estado y luego muerte de Roosevelt (12 de Abril) y todo lo consultaba el Tio Joe: los intérpretes permitían una conversación franca y fluida. El Presidente Truman hablaba en monosílabos si se trataba de Europa. No debía estar muy versado.
El día 17 de julio 1945, llegó un extraño telegrama de los Estados Unidos, del general Stimson, dirigido a Truman que decía: "Los niños nacieron felizmente". Era la clave de que la experiencia de la bomba atómica en el desierto de Nuevo México había sido un éxito, pues de lo contrario se hubiera usado otra clave. Truman pasó el telegrama al Premier inglés.
Churchill se mostró entusiasmado: más que si hubiera bebido dos botellas de brandy francés. Pero al día siguiente, un avión llevando al general Marshall y al almirante Leahy aterrizó en Potsdam. Y no había por qué desembarcar en las playas de Japón, ni exponer "vidas americanas".
Pero la gran noticia para Churchill y lo dice en el tomo tres de sus Memorias, era: "Ya no necesitábamos más de los rusos". El Tio Joe ya había dejado de serlo. Ahora sería en todo caso el "estepario" José Stalin. Mr. Eden comentó: "hay que advertir a Stalin que no deseamos la participación de Rusia en la guerra contra Japón."
La decisión final de comunicárselo a José Stalin estaba ahora en el presidente Truman, con el que se vio antes Churchill, en una conversación mucho más cordial que desde que llegaron a Potsdam. El Tio Joe había dado su palabra en Teherán y Yalta, que rendidos los alemanes, el Ejército Rojo abriría un amplio frente contra Japón. Para Churchill el problema era ¿cómo decírselo a Stalin? ¿cómo decirle que ya no contaban con él y por qué?
Y se lo dijo causándole una fuerte impresión: le habló de una bomba atómica devastadora, pero sin detalles, que ahorraría también vidas rusas. Más tarde Stimson repitió que "ya no se necesitaba derramar más sangre americana" y después añadió "cuanto más poderosa sea la bomba, será mejor instrumento para la paz".
Y el criterio de los sabios norteamericanos Byrnas, Oppenheimer y Conant, con Truman a la cabeza, era que no se trataba sólo de la rendición de Japón sino de que Rusia no discutiera una paz "aceptable". Stalin, furioso, no cumplió lo prometido: en vez de organizar elecciones en Polonia, encarceló a los "disidentes" y reinició sus purgas.
Y el ultimatum del 26 de julio a Japón fue enviado en nombre de los tres Grandes y el presidente del Gobierno Nacional de China (Tchiang kai Shek) Era cuestión de esperar a que los ciudadanos japoneses se impusieran sobre los clanes militares que rodeaban a Hiro-Hito. Difícil, pero posible.
No había por qué derramar sangre de, primero, cien mil y luego hasta de un millón de americanos en un desembarco masivo en Japón, como se decía en los Estados Unidos. La última victoria de la Infantería de Marina en Okinawa así lo demostraba.
Militarmente los clanes nipones no podían nada más que conspirar. Se imponía la sensatez o la histeria. Esperar o empezar una nueva Era. Pero era obvio que Truman deseaba seguir la operación a juzgar por sus exclamaciones cuando habló con Stalin.
Stalin no estaba para nada de acuerdo con invitar a Tchiang kai-Shek y decía que en adelante todo se debía discutir entre los "Tres Grandes". "Temo que la Gran Alianza se ha roto" -comentó Churchill. La Conferencia de la Paz resolvería todo lo demás. Tras el banquete final, con un Stalin sombrío como nunca, Churchill vio a Truman acercarse a Stalin y oyó al intérprete decir: "¡qué poder destructor, que maravilla técnica...!"
Stalin dijo que él no tenía conocimientos técnicos suficientes para juzgar, pero que tenía que haber sido la obra de un proceso largo de investigación y de una importante inversión económica, naturalmente. Inmediatamente dio a entender que en él habría intervenido también Gran Bretaña.
El 26 de Julio de 1945, Churchill se dirigió a su pueblo para decirle que había perdido las elecciones y que sentía tener que dejar todo sin ver el final de Japón. Y ahí termina el libro tercero de "Triumph and Tragedy", editado en 1951,en que relata todo eso, que pocos saben. Es decir que no se refiere para nada a Hiroshima
La "blitz-krieg" (guerra relámpago) desencadenada por Hitler con tremendas pérdidas humanas (no tanto en Coventry, según he podido demostrar en algún otro lado), pero sí en Londres, en el estuario del Támesis, por ejemplo, cuya cobertura estaba a cargo de cineastas famosos -Sir Alexander Korda, por ejemplo- y los mejores fotógrafos, hizo que Roosevelt pensara en echar una mano a Churchill, sin que nadie se diera cuenta.
El hijo de Roosevelt, aviador, Elliot, había elegido con cuidado en la bahía de Argentia, cercana a la base de las fuerzas norteamericanas de San Juan de Terranova, llena de naves de guerra, un lugar para una reunión secreta.
Allí llegó Churchill en el acorazado "Príncipe de Gales", acompañado por Harry Hopkins con un séquito de miembros de la prensa. En seguida el Primer británico puso al corriente a Roosevelt de que los límites de producción de armamento y subsistencia de Inglaterra estaban prácticamente agotados y que si Hitler emprendía una segunda ofensiva tendrían que rendirse o negociar.
Según Roosevelt hijo, que estaba presente y es el único que ha escrito sobre el tema, decía lo siguiente: "Ya durante la primera cena, Churchill se adueño de todos nosotros (Roosevelt y todos los altos militares y prensa), estuvo brillante, con la convicción de que éramos suyos. Echaba atrás la silla, movía el cigarro puro de un lado al otro de la boca, se adelantaba con hombro de toro, agitaba elegantemente sus manos, le centelleaban los ojos. Ahí estaba el león. Y al final -termina Elliot- cuando veía la partida ganada, Sir Winston dijo: "Hitler y sus generales son necios. Inglaterra siempre gana las guerras".
La partida de la ayuda del Tío Sam estaba ganada por el genio del Premier. Quería que en virtud del acuerdo de "préstamos y arriendos", parte de la ayuda al Tío Joe (Stalin) fuera a Inglaterra. No obstante Roosevel habló de, si se deseaba una paz estable, al vencer a Hitler quedarían anulados los convenios económicos de nación favorecida (frente al sudeste asiático), que los aliados brindarían ayuda a los pueblos atrasados, nada de seguir chupando la sangre a un país colonizado ni sus materias primas. Fin del siglo XIX. Cuando Roosevelt mencionó -como ejemplo- a India y Birmania- Churchill le dijo: ¿Y qué hay de las Filipinas?
"La paz sin despotismos" -terminó el presidente norteamericano. "Pero será posible respetar convenios económicos existentes" -replicó Churchill. Luego en conversación, Roosevelt dijo a su hijo: "Es un verdadero viejo Tory, de la vieja escuela. Trataré de entenderme con él: lo necesita. Siempre y cuando -dijo Elliot- que no toques a la India, ni a Birmania, ni a Java, ni a Indonesia, ni a Egipto, ni a Palestina, ni..."
La Carta del Atlántico., Se aprobó de hecho en el camarote del yate "Augusta", gracias a la tenacidad de Sumner Welles. Churchill firmó lo que le presentó Roosevelt que era una severa sentencia condenatoria del colonialismo en todos los aspectos: nada de cambios territoriales, respeto a los derechos de todos los pueblos, nada de amenazas, etc.
Elliot Roosevelt publicó, a la muerte de su padre, un grueso libro, muy opuesto a la actitud postbélica de Churchill y prologado por su madre Eleanor Roosevelt, que dice que "no tomó ninguna parte en su redacción", quizá porque era una profunda admiradora de Gandhi y su causa.
Pero también es cierto que en la declaración de los Derechos del Hombre de 1948, en que ella corrigió los borradores de nuestro René Cassin, su redactor, está todo lo que no se cumplió en la Carta del Atlántico, incluido el criterio de un mundo no violento de Gandhi. Pero eso también está cayendo en el olvido.
La carta la manejó Churchill al volver a Inglaterra, con maestría, sin citar a ningún país del Tercer Mundo. La frase de "No estamos solos" creó un entusiasmo enorme en las islas y en la Europa ocupada, aunque, en teoría, era el fin de los Imperios, incluido el suyo.
El 7 de diciembre de 1941, es decir, cuatro meses después de la Carta del Atlántico, los pilotos japoneses con sus vendas de seda rituales en sus frentes, tuvieron la osadía de atacar a la flota norteamericana en Pearl Harbour, en las islas Hawaii y la guerra llegó a todas las casas norteamericanas.
En sí ese tipo de aventuras, las cabriolas militares tras las líneas enemigas y los ejércitos secretos -costaran o no vidas- las unidades y operaciones especiales, el minado de ríos y mares, fascinaban a Sir Winston aunque, Hiro-Hito era su amigo personal que había visitado Inglaterra años antes como príncipe.
Esta vez era diferente y telefoneó a Roosevelt, diciéndole que iba a declarar de inmediato la guerra a Japón. Pero añadió: "Así, al fin y al cabo, hemos vencido ya", lo que hizo fruncir el ceño al vapuleado y deprimido Roosevelt. Las versiones sobre la cuestión de Pearl Harbour y sus secretos y enigmas llegan al infinito. Es difícil llegar a la verdad.
Como la no cooperación obligaba a Inglaterra a llenar con ciudadanos de las islas los cuadros de la legislatura, administración, universidades, etc. el gabinete de Londres decidió adoptar una contramedida para quebrar el cuadro de la desobediencia civil y la no cooperación.
Cuando el gobierno británico (no sé si se discutió en los Comunes o era algo de la "Colonial Office" que presidía Churchill) dictó un mandato por el que endurecía la Ley de la Sal, y las familias "nativas" tendrían en el futuro que desembolsar una cantidad mucho mayor por tener acceso a ese condimento, creyó haberlo solucionado todo.
Churchill disparaba sabiendo que el Mahatma intentaba eludir la ley tomando alguna medida contraria a un monopolio de la corona, en cuyo caso la maquinaria legislativa y judicial se pondrían en marcha. Era materia penal. Esta vez Londres mataba a la culebra por la cabeza.
Gandhi respondió que, según su filosofía, podía moralmente hacer un llamado a sus partidarios de no obedecer una ley injusta y así lo hizo. Pero la sal en la dieta alimenticia del pueblo hambriento era importante y añadió que lo que iba a hacer era elaborar "ilegalmente" la sal, cosa prohibida, ya que era monopolio de la Corona. Y así comenzó el capítulo más doloroso de su vida.
Pero la oposición a la Ley de la Sal había empezado con una marcha de Gandhi (300 millas) al frente de su pueblo -una ingente y desordenada multitud caminando hacia la orilla del mar para recoger (Golfo de Cambay en Alalpur) simbólicamente agua salada y siguió. Eso terminaba, de hecho, con el monopolio (y la paciencia) del virrey. Luego hubo otros choques ya con Gandhi (y los 79 de su comité) ingresados en la cárcel y después puestos en libertad.
Los choques a que dio lugar la Rebelión de la Sal de 1930 fueron de los más violentos, según las crónicas de esos días. generalmente de fuente británica, de la Agencia Reuter. Se enfrentaban siempre un gran pelotón de soldados británicos con el casco de "tommy", un escudo metálico redondo como protección y armados, unos de fusiles y otros de estacas con clavos en punta, según Bikhu Parskh que detalla así el espectáculo: "Cuando los que marchaban al frente caían heridos por las balas, los que estaban detrás pasaban a primera fila a pecho descubierto hasta el punto de que algunas personas recibieron 21 heridas de bala y toda la gente se mantuvo firme".
Esto puede parecer exagerado pero las fotografías con cientos de cadáveres sobre el pavimento y un gran charco rojo en cualquier ciudad india, no se pueden ocultar así como así, cuando los fotógrafos enfocan una escena tan horrenda.
Como la sal producida artesanalmente no bastaba, Gandhi decidió la "liberación" de la Refinería de Sal de Dharasana, porque según él estaba en suelo indio y había sido instalada ilegalmente por un gobierno extranjero. No iba a ser asaltada sino precisamente "recuperada" para la India. Creó, pues, la terminología propia para deshacer cualquier acusación de terrorista, anarquista, separatista, etc. No, lo que él quería era la Devolución de algo que le había sido arrebatada a la India y eso era derecho natural. Quebec, como hemos dicho, imitó el término de Gandhi.
Un periodista norteamericano: de espectador a testigo presencial.
Webb Miller, casi por curiosidad, se encaminó al amanecer a la central de "Dharasana", que es la que elaboraba un 90 % de la producción de sal de mesa para las ciudades grandes. Y al ver el espectáculo que se desarrollaba ante sus ojos, envió un despacho al "New York Times" detallando los hechos, con este comentario final: "En 18 años que llevo como reportero en 22 países, jamás he visto escenas tan desgarradoras y crueles como ésta. Y eso va a seguir".
De inmediato otros reporteros gráficos tomaron el avión a Nueva Delhi para salpicar sus cámaras en ríos de sangre, lo nunca visto. Los Estados Unidos comprendieron que las denuncias constantes de Gandhi no eran las de un tipo chiflado y la India fue noticia de primera plana como el crack de la Bolsa de Nueva York.
El dolor y la congoja de los que se debatían en el sufrimiento físico no causó ningún impacto sobre el virrey. En su carta a Jorge V, la más alta autoridad de la India, desde Nueva Delhi, encontraba el asunto bastante divertido (funny) y expresó su perversa felicidad de que sus policías hubiesen complacido a los hindúes con unas pocas magulladuras "honorables" que "ellos mismos habían pedido".
La frase denotaba que su sensibilidad y aún su prudencia eran más pobres que las de los no-violentos. Y ni el hecho de que, por esos mismos días, Hitler, arrebatara a Francia el Rhin, que Hiro-Hito se apoderara de Manchuria y Corea apenas sin bajas, que Laval y Sir Samuel Hoare no hicieran nada por los etíopes gaseados desde aviones por el hijo de Mussolini (entre otros) para apoderarse de Addis Abeba, etc. sirvieron para que hasta los propios europeos quedaran impresionados.
Después de la masacre de Jallianwalla Bagh, en 1921, Gandhi se decidió a romper con la Corona y empezar la no cooperación sistemática con ésta, que había rechazado el diálogo y la convivencia pacífica. Tampoco había agradecido su actitud favorable a los ingleses en Sudáfrica en 1906, en que se ofreció para fundar un cuerpo de ambulancias para un conflicto local.
A partir de esa década (1920), sus seguidores se negaron a servir en el ejército o en la policía británica o desertaron de la administración de justicia (incluidos los tribunales), sacaron a sus hijos de las escuelas regidas por ingleses y devolvieron los honores, -condecoraciones otorgadas a los combatientes indios de la guerra europea (1914-1918) contra los alemanes-(en Francia).
Los indios habían tenido 100.000 bajas más que otros cuerpo expedicionarios aliados, incluido el norteamericano, pero renunciaron a cualquier empréstito o pensión concedido por el gobierno colonial y a atender a cualquier desfile conmemorativo o función administrativa o política de la Corona.
También a comprar ropa y otros artículos manufacturados en el Imperio, y a pagar impuestos. Y negarle toda ayuda. De esas medidas la que más resintieron los británicos fue la del uso del Khaddar (el algodón hilado en cada casa) que arruinó a algunos importadores pro-británicos. Gandhi rompía sin violencia una poderosa maquinaria. En la segunda guerra mundial los únicos gandhianos -en cuanto a resistencia frente a los nazis- fueron los noruegos, del rey para abajo
Hay autores que afirman que Gandhi rechazaba, por ignorancia, una actividad industrial próspera, moderna, según recopilación de K. Kripalani, publicada por la UNESCO en París 1969, bajo el título "All men are brothers" (Todos los hombres son hermanos) bastante inexacta en cuanto a su valoración y comentarios. No era el desconocimiento, sino todo lo contrario y hoy se diría que se las sabía todas. Era un psicólogo nato.
El Pandit Nehru que era un distinguido brahman, de familia aristocrática y rica, fue no sólo su mejor intérprete y discípulo sino su fiel seguidor y después primer ministro de la India de 1947 a 1964. Se había educado en Gran Bretaña, nada menos que en Harrow School y Trinity College (Cambridge) y compartía la celda (con una sonrisa que desarmaba a Churchill) cuando éste decretaba la prisión preventiva para toda la banda de Gandhi, 79 personas de ambos sexos que le acompañaban siempre, sobre todo a fines de los 20 y de los 30.
En la obra "Glimpses of Victory", se puede calibrar la formidable personalidad de Nehru. Quizá su carisma no fuera tan atractivo como el de su jefe.
Al fin el virrey y su corte rompieron el silencio y hubo conversaciones, más por curiosidad de qué podía decir a los gentlemen aquel hombre semidesnudo y desnutrido, que cubría su cuerpo con una extraña sábana blanca de algodón. Gandhi era muy prudente porque comenzaba a invadirle el temor que los terroristas que había conocido (y que eran mas moderados que, digamos, el anarquista medio de la época y los musulmanes) terminaran por cansarse.
Pero todas las salidas contempladas por Inglaterra provenían sin duda de Londres y aún después de la partición de Irlanda -lograda sobre todo por Michael Collins, tras conversaciones con el mismo Churchill y Lloyd George. La República de Irlanda logró la libertad de 26 de los 32 condados de la isla, cosa jamás soñada por el IRB (Irish Republican Brotherhood) no se ponían siquiera sobre el tapete a Asia.
Eamon De Valera no se conformó con la partición y llegó la guerra civil entre irlandeses, 1921, en que -en una emboscada de los republicanos y del extraño De Valera, Collins murió y su contrincante logró el codiciado poder. ¿Cómo Churchill consentía todo eso y no quería siquiera dialogar con Gandhi?
En cualquier problema a discutir el virrey era muy "democrático", muy teórico, siempre con la misma cantinela: concesiones sí, pero la India seguiría siendo siempre un estado de dominio. En realidad cualquiera que haya leído a Rudyard Kipling, (dos años más viejo que Gandhi) puede comprende que el "establishment" tuviera una imagen de la India del futuro, exactamente como la describía el escritor, sostenida por los pilares de un pasado de glorioso colonialismo.
El espíritu de Impero no murió con la Reina Victoria (1901)
La mención de Rudyard Kipling no es casual. En realidad era la mentalidad no sólo del "establishement" sino del inglés medio, hasta la muerte de la Reina Victoria (1901). Conocían la India a través de relatos o de gentes que habían estado allí, de veteranos funcionarios que habían servido a la Corona en los territorios de ultramar o de escritores laureados como Rudyard Kipling, nacido en Bombay (1837) pero educado en Inglaterra, que no tuvo hasta los 19 años otro contacto de la India que los relatos de su padre.
Al volver a la India (1882) fue nombrado subdirector de "The Civil and Military Gazette", lo cual le alejó de la cultura india--hindú o musulmana. Esa publicación era semioficial, para informar a la cantidad de subditos de la corona que vivían en India y otras colonias.
Eso acentuó en él su admiración y reverencia por la civilización inglesa, el afecto por los "olvidados" soldados de la Reina, siempre en guerra contra los desarrapados y andrajosos bandidos hindúes. Vivió en su plenitud la vida de los marahas, su fasto, sus palacios, la caza del tigre y los describió y alabó desde la prensa y sus obras. El Impero era la lealtad al heroísmo de sus mayores, algo así como se describía en los "Cuatro Lanceros bengalíes", la famosoa película de Gary Cooper. O en "Las cuatro Plumas".
El hecho de ser el primer inglés en ganar el Premio Nóbel de Literatura (1907) le elevó hasta el paroxismo. Ya había muerto, seis años antes, la Emperadora de la India la Reina Victoria, pero el Imperio seguía intacto en sus escritores, artistas, poetas, salvo minorías de alguna universidades inglesas que se burlaban.
La influencia de la literatura heróica
Así que existían para mucha gente en el mundo dos Indias: la de los rebeldes bandidos, terroristas, etc. y la de Kipling, la del soldado de casaca roja que mantenía a raya a los enemigos de la Corona.
Ya en Africa del Sur (donde permaneció de 1893 a 1901) Gandhi había peleado por mejorar la situación de los peones indios emigrados, a los que tanto Boers como Anglos trataban como semiesclavos y logró de Smuts una mejoría sustancial, sin violencia, lo que le llevó -tras leer a Thoreau, Ruskin, Tolstoi, el Sermón de la Montaña (Nuevo Testamento), a creer de verdad en la fuerza del alma. Pero le señaló como un enemigo implacable de la corona. Incluso tuvo relaciones epistolares con Tolstoi, que admiraba su temple.
Al volver a la India, en enero 1915, Gandhi y sus pocos seguidores se establecieron en una ashram (retiro), en Sabarmati y su primera campaña para influir sobre el virrey en favor de los "intocables", que constituían para el sistema un arma, empezó en seguida.
Es decir que Gandhi era ya un rebelde contra el Imperio y los primeros diálogos que hemos citado entre autoridades inglesas y Gandhi, era como un faro en el que un interlocutor habla desde un lugar situado diez metros más bajo que el otro. ¿Superioridad racial o táctica? Probablemente ambas.
Churchill que en 1910 era ya Ministro del Interior, bebía (aparte de brandy) de las fuentes de Kipling, el cantor de la Reina Victoria. Gandhi ya había creado la palabra "Swaraj", que en inglés se traducía por self-rule (autogobierno) que ya en Irlanda empleaban los irredentos.
El error y las diferencias seguían ensanchándose y además, los intelectuales ingleses no escribieron jamás en ningún dialecto indio y como era brillantes en su lengua, una de las más hablada del mundo, no comprendían cómo podía haber quien -como Gandhi- utilizara su propio idioma habiéndose educado en inglés en leyes y siendo muy hábil en las discusiones políticas, que traducía mentalmente de inmediato porque, simplemente era bilingüe.
Hacerle concesiones a Gandhi -decía Churchill- era como darle a un tigre comida de gato, dice su biógrafo Brendon, nunca tendría bastante". Para Gandhi su lenguaje no era digno de un político, porque se refería a él como el "nauseabundo" o "ese sedicioso super abogado de los Supremos Tribunales que ahora se las da de fakir de una clase que orienta y conoce muy bien cómo subir semidesnudo los escalones del virreinato". De hecho los grados de relación con el Derecho y las Leyes que había obtenido Gandhi en Inglaterra superaban a los del Primer Ministro británico y eso no se ha dicho.
Churchill perdonaba más fácilmente a Sir Oswald Mosley, el fascista inglés, "una abrillantada mariposa en la selva del fascismo" y en todo, los conservadores le seguían como si fuera el Gran Gurú. Y no le disgustaban las bromas antisemitas. Cuando Hitler llegó al poder en 1933. Churchill decía no ver "ninguna posibilidad inmediata de una guerra en la que Gran Bretaña se viera involucrada" -eso lo escribió Hitler en Mein Kampf.
Y en la paz que Chamberlain firmó con el Führer en Munich en 1938, se decía que una guerra en "un país remoto" (Checoeslovaquia o Austria) no valía una gota de sangre inglesa".
Es cierto que Churchill le sacó las patas del barro con brillante valor personal cuando se vio solo. Peligraba no Europa o el mundo sino el Imperio. Y aún en 1934 llamó a Sir Samuel Hoare, que en la Sociedad de Naciones favorecía a Mussolini, "asquerosa rata", por haber transferido a Nueva Delhi algunas ventajas económicas para la Reforma India y sacar de la más abyecta miseria a algunas clases.
Churchill al frente de la Oficina Colonial de Londres
Sin embargo el que Kipling pensara como pensara no tenía casi importancia operativa en los cargos políticos, en la sociedad victoriana y aún después, porque Churchill estaba a la cabeza de la Colonial Office ya en 1923 y en 1931 renunció al "shadow cabinet" conservador, en protesta porque aún entre los conservadores había partidarios del "hay que hacer algo" en favor de la India, porque a veces los desórdenes hacían que se derramara sangre inglesa.
Es decir el Mahatma estaba en el ojo del huracán y éste entraba y salía de la cárcel con Nehru y su comité de apoyo,dependiendo del humor con que se levantara el todavía joven león Winston.
Tampoco los virreyes comprendían la distinción entre un pacifista y un no violento, que era esencial, incluso para escribir informes sobre la India. Churchill incluyó peyorativamente a Gandhi en muchas de sus frases que le dirigió, tales como "Yo siempre he estado contra los pacifistas durante la guerra y contra los patrioteros y los de su clase en días de paz."
Tampoco atisbaban los colonialistas el tremendo poder de intuición de aquel hombre muy moreno y calvo, que llegó a pesar sólo 39 kgs. por el ayuno, la introspección continua, la meditación, la oración, su lógica innata y su poder de librarse de los prejuicios, su universalismo, aparte de la capacidad de sufrimiento.
Quizá para pueblos que no se han visto nunca invadidos puede ser imposible el captar cuál de dos males es el peor y Gandhi cuando Chamberlain firmó su Pacto con Hitler, llegó a sostener que la violencia "defensiva" era lícita porque los nazis habían invadido Checoslovaquia, luego Austria, Polonia, etc. ilegalmente en contra de la Verdad.
El peligro del nazismo lo vio Gandhi mucho antes que los políticos ingleses. Desde la cárcel captó, antes que Chamberlain, lo que iba a suceder porque Japón había invadido China, Mussolini estableció el Imperio Fascista en Abisinia y Gandhi aseguraba que Hitler seguiría el mismo camino. El explicaba su actitud porque decía que ante el genocidio, la no violencia no podía aliviar el dolor causado por hombres tan perversos e identificaba la violencia "defensiva" como no-violencia.
Gandhi había rehusado cualquier maniobra de los altos jefes militares británicos y no quería ni oír hablar de partición de la India. Quería en una patria, la convivencia, el diálogo político y de religiones, sin violencia.
En su vida alentó grandes esperanzas mientras (años 20) veía que los soldados ingleses de la Corona disparaban por igual a musulmanes e hindúes. Todos eran iguales para el Imperio, pero la matanza de Chaun-Chaura años después, en que un grupo de hindúes enfurecidos hizo frente con armas de fuego a la policía inglesa, le hizo suspender la campaña de desobediencia civil, para predicar a los hindúes y musulmanes, por igual, la necesidad de coordinar esfuerzos contra el colonizador inglés y demostrar que la independencia se podía lograr con la no violencia de todos. No confundamos no violencia con pacifismo.
En realidad millares de personas le adoraban y hasta había campesinos que se arrodillaban para besar la arena que habían pisado sus pies. Hoy le reverencian millones a lo largo del mundo. Su gran aportación a la India y al mundo es la no-violencia por medio de la desobediencia civil, el ayuno o la no cooperación, elementos activos.
Cada vez que en la cárcel se declaraba en ayuno "hasta la muerte", los británicos le ponían en libertad por miedo a que empezara una guerra de independencia por la fuerza en la India. Gandhi siempre se había portado bien con Londres y su actitud se debía a una situación planteada por la Corona que empieza históricamente a partir del próximo párrafo, si bien falle algo en una cronología atípica.
La verdadera violencia del colonialista en la India comenzó ya en 1857, en que Londres sofocó de forma implacable intentos de rebelión y la tendencia del pueblo hindú fue pensar que si algún día podía liberarse del poder de la Reina Victoria, sería por la fuerza.
Pero en 1870 apareció Gandhi condenando -basado en la tradición hindú- toda violencia y terrorismo y justificando esta posición, no sólo desde un punto de vista moral sino porque la diferencia de poder físico y de fuego era tal, que el resultado de la confrontación sería siempre más dolor y más sufrimiento. Es decir, también desde el punto de vista táctico.
Había algunos que consideraban la no respuesta violenta del pueblo a los virreyes, como una cobardía, pero él prefería llamarla impotencia y buscaba armas que no mataran, Aunque encabezaba el Partido del Congreso comprendía que la presión parlamentaria "legal" era tan inútil como el terrorismo para sus fines: libertad de hombres y patria.
Desde el lado religioso se acercaba en mucho a los cristianos, en la creencia de un Ser Supremo y la existencia del alma, etc. de que "todos los hombres son hijos del mismo Dios" o sea iguales... "parientes y amigos" con lo que se oponía a las clases imperantes de la India, a la existencia de los intocables o a cualquier otra creencia de tipo racista o de clase.
Por otro lado el uso de la violencia para justificar la eliminación física de los que habían degradado a la sociedad india tratando de britanizarla, requería la posesión de la verdad absoluta y de que el adversario estuviera totalmente equivocado. Era enemigo del Talión. Había razones plausibles para discutir o dialogar, pero no para matar. "Matar -decía- es algo irreversible y el hombre no puede tener un conocimiento tan infalible de los hechos como para arrogarse el papel de juez y verdugo. ¿Y si se equivoca?"
Desde el lado de la eficacia, el enfrentarse con el Imperio y sus colaboradores o colaboracionistas -que los había- era algo estéril porque la reserva de poder y medios de Londres y aliados era casi infinita.
O sea que ya Gandhi introducía la no-violencia no como valor abstracto sino en el contexto de la India para lograr la independencia, lo cual significaba para él el fin de la dominación y esclavitud extranjera. Esclavitud. La "perla" de la corona estaba engarzada en ella no con lazos de amor sino con cadenas. ¿Cómo romperlas? Esclavitud.
El "lavado de cerebro", la India ha sido "hipnotizada"
No creo fuera él el que introdujo el término "lavado de cerebro", tan utilizado siempre por los intelectuales y más con el progreso de los medios de comunicación, especialmente hoy en día, pero el colonialismo inglés -como muchos otros- se servía de él para dominar.
Gandhi lo consideraba incompatible con la historia y el espíritu indios y decía que Inglaterra había convertido a los hindúes en esquizofrénicos culturales, imponiendo su esquema de vida y proponía la Independencia no por raza sino para recuperar lo perdido: el carácter, la historia, la cultura y civilización indias. No eran separatistas sino anticolonialistas o devolucionistas, término que luego usó Quebec. Devolución era el quid, la palabra clave que el opresor devolviera lo robado.
Quizá, conociendo como conocía, no sólo a su pueblo sino al colonizador, introdujo el término "swaraj", que es un concepto en que así como el término independencia era para un inglés algo casi mítico-social, el "swaraj" es un concepto moral indio, que incluye el respeto a toda una civilización, que él veía se estaba perdiendo y tenía razón, pero el inglés no lo captaba.
Los terroristas en general , según él, querían expulsar a los británicos, pero no le hacían ascos a la civilización británica y sus comodidades en virtud de un internacionalismo mal entendido. Querían obtener el poder y mandar ellos. No establecer una democracia india igualitaria que exigiera sacrificios de todos para todos .
Es incierto que Gandhi pensara que la industrialización era el demonio de forma absoluta, pero la industrialización impuesta en Europa y el concepto del estado moderno, tal como lo habían impuesto "ellos" en Inglaterra, llevaba al delirio del maquinismo.
Querían "ahorrar trabajo" cuando en India había millones sin trabajo y se morían de hambre en las calles , verdaderas cloacas llenas de mendigos y hasta leprosos. "El Imperio es la codicia de unos pocos que dominan las fuerzas del trabajo" decía. De ahí la adopción de la rueca que se basa en el hecho de que hay millones en situación de paro. Si hubiera empleo para todos, la rueca que produce hilados en cada casa sería innecesaria.
Gandhi y Charlie Chaplin
Por cierto que "Tiempo Modernos" de Charlie Chaplin tiene algo de eso: el ahorro de mano de obra y de tiempo y convertir al trabajador en hormiga que trabaja para la reina de la colmena. En Londres Gandhi conoció a Charlie Chaplin y lo encontró fascinante, pero no hay noticias de que la relación siguiera ni que Gandhi soltara una carcajada al ver "El Gran Dictador", porque no creo que la llegara a ver y es difícil especular de la semejanza de Chaplin y Gandhi. Pero en cierto modo sí sobre lo que les empujaba, la motivación. Eran almas casi gemelas.
No era socialista, pero la igualdad económica significaba abolir el eterno conflicto entre capital y trabajo. Un sistema de gobierno no-violento era imposible mientras existiera la brecha de clases que imponían los ingleses, siendo ellos los que daban el ejemplo desde sus mansiones o los que protegían a los marajás y a la tremenda burocracia inglesa o pagada desde Londres.
Pronto Londres se alarmó al ver que Gandhi predicaba algo nuevo y estaba comiendo el terreno al gobierno de la Reina Victoria. Pero como él, ya desde que estudiaba en Inglaterra, sabía que al inglés en cuanto se le introducía en la discusión un idioma oriental o algo no anglosajón se veía perdido, Gandhi desde los años 20 empezó a elaborar su doctrina del "swaraj" "independencia para la India", según mi interpretación informal, y sus modus operandi, el "satyagraha", (fuerza de alma), basado en tres principios: el "satya" (la verdad), "ahimsa" (la no-violencia o el amor al prójimo) y "tapas" o sufrimiento. Eso era sánscrito para el ocupante.

Me presento: Alberto Elósegui, autor y editor.
Nací en San Sebastian en los años de la Guerra Civil. Cursé la enseñanza primaria y el bachillerato en el colegio de los Marianistas. Me gradué de Licenciado en Derecho en la Universidad de Salamanca en los años 50. Estudie euskera (1950-1952) y asistí a mi hermano mayor Kintxo como pasante en el juicio de Vitoria (1953). Detenido, procesado y encarcelado por actividades “subversivas”. Ya en libertad provisional elegí el exilio en América. Fui condenado in absentia a tres años por el Tribunal Supremo de Madrid, con abono de costas y pérdida de fianza. En Venezuela elegí el periodismo como profesión. En la revista “Momento”, de la que fui redactor-jefe durante más de diez años, me desenvolví junto a Gabriel García Márquez (Gabo), posteriormente Premio Nobel de Literatura de 1981, Plinio Apuleyo Mendoza y Karmele Leizaola. Fundé el periódico resistente vasco “Gudari” (Soldado) con la ayuda de los impresores hermanos Morales y Santi Guruceaga. En 1964, tras grandes sacrificios y trabajos, nació la estación Radio Euzkadi 2, en la selva, con J.J. Azurza (técnico) y un grupo reducido de vascos y yo mismo (sección editorial y programación). Esta hazaña, durante 10 años, solo fue posible gracias a este grupo de gudaris del silencio —ellos y ellas—, entregados a una labor tan ardua como anónima y diaria.
Junto con otros vascos, me dedique a publicar libros prohibidos en España, destacando “The Tree of Gernika” (El Árbol de Guernica), de George L. Steer, y “Mugarra Begiraria”, poema euskérico en vizcaino, obra del P. Atutxa. En 1969, viaje a Londres y coopere, ad honorem, con agencias humanitarias internacionales, tales como "Anti Slavery Society" y como free lance con el seudónimo J. de Oñate, en “Ibérica por la Libertad”, de Nueva York, dirigida por Victoria Kent. También colaboré en "Visión" y "Geomundo" de México, etc. Obtuve el grado de Proficiency en inglés de la Universidad de Cambridge y tras pasar dos años en Francia, regrese a mi ciudad natal con mi familia, acogiéndome a la Amnistía Real en 1977. He escrito tres libros, siendo éste el primero que sale a la luz. En todo eso y a pesar de la distancia, no he perdido el contacto y la ayuda de mi colega Simón Alberto Consalvi, hoy Academico de la Historia de Venezuela.
"El Verdadero Galíndez" es un libro que escribí sobre Jesús Galíndez. Os lo presento aqui
EL VERDADERO GALINDEZ es la biografía del nacionalista vasco que fue secuestrado en Nueva York en 1956, y murió a manos del dictadordominicano Trujillo. Alberto Elósegui, autor de esta obra, relata la verdad de los hechos sin fantasías, la biografía real de Galíndez, la clave y el esclarecimientode su secuestro y muerte. En suma: cierra el caso Galíndez. En Nueva York, dos años antes de ser secuestrado, Galíndez escribió el poema “En la colina me espera", del que reproducimos aquí ocho estrofas.
En la colina frontera,
mis mayores se juntaban
para regir nuestros valles
cuando era libre la patria;
Y en el horizonte erguido
- frontera roca y zarzas -
mi Iturrigorri vigía
secular de toda Ayala.
Te he vista entre las centellas
del trópico selva en celo;
te vi surgir del océano
espumas y terciopelo
A solas con mi ilusión;
sabiendo no volvería.
Noches por la carretera
con las estrellas por guía.
Lejos el clarín sonaba;
clarín de lucha y partida,
desgarrar de intimidades
dolor envuelto en sonrisa.
Cuando muera conducidme
a aquel monte de mi pueblo,
bajo un roble solitario
entre nubes y recuerdos.
Llevadme a dormir a Amurrio
que estoy cansado, y no puedo
detenerme en el camino;
caeré al azar, viajero.
Llevadme, llevadme allí
si caminando aun muerto
a la colina empinada
bajo el roble de mis sueños
El libro está a la venta en Amazon El Verdadero Galindez por Alberto Elosegui