Alberto Elosegui

Julio 1945: POTSDAM, cuando el "Tio Joe" vuelve a ser José Stalin

 

 

Eran los días de la conferencia de Potsdam. Alemania estaba de rodillas. Ahora se trataba de que los tres Grandes se pusieran de acuerdo para trazar nuevas fronteras. En Asia y Africa, no había novedad, sino los desastres de la guerra del hambre. De Gaulle ya alargaba el cuello por aquello de las colonias de Indochina y las "provincias" de ultramar ¡La Grandeur!

El no había estado tampoco en la Conferencia del Atlántico sino en Casablanca: Tchang-kai-Sheck se retiraba ante Mao y pedía ayuda a poder ser en dólares americanos.

 

Pero lo importante para los tres Grandes era llegar a un acuerdo con el Tio Joe respecto a Berlín, Polonia, rendición de Japón,  etc,  Stalin dijo que no pretendía la sovietización de sus conquistas, ni el expansionismo. Estaba incluso de acuerdo en celebrar elecciones libres en Polonia. 

 

A Churchill  se le veía triste por el estado y luego muerte de Roosevelt (12 de Abril) y todo lo consultaba el Tio Joe: los intérpretes permitían una conversación franca y fluida. El Presidente Truman hablaba en monosílabos si se trataba de Europa. No debía estar muy versado.

 

El día 17 de julio 1945, llegó un extraño telegrama de los Estados Unidos, del general Stimson, dirigido a Truman que decía: "Los niños nacieron felizmente". Era la clave de que la experiencia de la bomba atómica en el desierto de Nuevo México había sido un éxito, pues de lo contrario se hubiera usado otra clave. Truman pasó el telegrama al Premier inglés. 

 

Churchill se mostró entusiasmado: más que si hubiera bebido dos botellas de brandy francés. Pero al día siguiente,  un avión llevando al general Marshall y al almirante Leahy aterrizó en Potsdam. Y no había por qué desembarcar en las playas de Japón,  ni exponer "vidas americanas".

 

Pero la gran noticia para Churchill y lo dice en el tomo tres de sus Memorias,  era: "Ya no necesitábamos más de los rusos".   El Tio Joe ya había dejado de serlo. Ahora sería en todo caso el "estepario" José Stalin. Mr. Eden comentó: "hay que advertir a Stalin que no deseamos la participación de Rusia en la guerra contra Japón."

 

La decisión final de comunicárselo a José Stalin  estaba ahora en el presidente Truman, con el que se vio antes  Churchill, en una conversación mucho más cordial que desde que llegaron a Potsdam. El Tio Joe había dado su palabra en Teherán y Yalta, que rendidos los alemanes, el Ejército Rojo abriría un amplio frente contra Japón. Para Churchill el problema era ¿cómo decírselo a Stalin?  ¿cómo decirle que ya no contaban con él y por qué?

 

Y se lo dijo causándole una fuerte impresión: le habló de una bomba atómica devastadora, pero sin detalles, que ahorraría también vidas rusas.  Más tarde Stimson repitió que "ya no se necesitaba derramar más sangre americana" y después añadió "cuanto más poderosa sea la bomba, será mejor instrumento para la paz".

 

Y el criterio de los sabios norteamericanos Byrnas, Oppenheimer y Conant, con Truman a la cabeza, era  que no se trataba sólo de la rendición de Japón sino de que Rusia no discutiera una paz "aceptable". Stalin, furioso, no cumplió lo prometido: en vez de organizar elecciones en Polonia, encarceló a los "disidentes" y reinició sus purgas.

 

Y el ultimatum del 26 de julio a Japón fue enviado en nombre de los tres Grandes y el presidente del Gobierno Nacional de China (Tchiang kai Shek) Era cuestión de esperar a que los ciudadanos japoneses se impusieran sobre los clanes militares que rodeaban a Hiro-Hito. Difícil, pero posible.

 

No había por qué derramar sangre de, primero, cien mil y luego hasta de un millón de americanos en un desembarco masivo en Japón, como se decía en los Estados Unidos. La última victoria de la Infantería de Marina  en Okinawa así lo demostraba.

 

Militarmente los clanes nipones no podían nada más que conspirar. Se imponía la sensatez o la histeria. Esperar o empezar una nueva Era. Pero era obvio que Truman deseaba seguir la operación a juzgar por sus exclamaciones cuando habló con Stalin.

 

Stalin  no estaba para nada  de acuerdo con invitar a Tchiang kai-Shek y decía que en adelante todo se debía discutir entre los "Tres Grandes". "Temo que la Gran Alianza se ha roto" -comentó Churchill. La Conferencia de la Paz  resolvería todo lo demás. Tras el banquete final, con un Stalin sombrío como nunca, Churchill vio a Truman acercarse a Stalin y oyó al intérprete decir: "¡qué poder destructor, que maravilla técnica...!"

 

Stalin dijo que él no tenía conocimientos técnicos suficientes para juzgar, pero que tenía que haber sido la obra de un proceso largo de investigación y de una importante inversión económica, naturalmente. Inmediatamente dio a entender que en él habría intervenido también Gran Bretaña.

El 26 de Julio de 1945, Churchill se dirigió a su pueblo para decirle que había perdido las elecciones y que sentía tener que dejar todo sin ver el final de Japón. Y ahí termina el libro tercero de "Triumph and Tragedy", editado en 1951,en que relata todo eso, que pocos saben. Es decir que no se refiere para nada a Hiroshima

Comentarios

Por lo expuesto, se deduce que el nuevo armamento (bomba atomica) en manos de los halcones norteamericanos, en vez de apuntalar la paz, iba a servir para intentar intimidar a los soviéticos; sin embargo los soviéticos le pisaban los talones y al poco tiempo anunciaron al mundo que también ellos tenían la bomba atómica, rompiendo de esta manera el monopolio estadounidense... Lástima, que ese soporte de la paz, como lo que el ejército rojo, haya desaparecido por obra y gracia del revisionismo infiltrado en el Estado y el Partido Comunista... Ha corrido tanta sangre en el mundo por la insaciable sed de beneficios del imperio más grande que haya conocido la historia, sólo contenido por la histórica URSS...

hola a todos pero hitler sos un argolludo putoooo

QUE GONORREA DE PAGINA

Las bombas atomicas usadas fueron elaboradas sin duda alguna con caracter intimidatorio y realmente su uso no decide la rendicion de japon ya que el alto mando mando militar japones apegados a su ferrea doctrina de vencer o morir considero la posibilidad de resistir y realmente lo que decide la rendicion del japon fue la entrada de la URRSS a la contienda que se definia en el pacifico,

EXCELENTE TEXTO, PERO ME GUSTARIA SABER MAS ACERCA DE QUE INTENCIONES TENIA STALIN UNA VEZ FINALIZADA LA GUERRA CON ALEMANIA, ACASO ENTRAR EN GUERRA CON ESTADOS UNIDOS... GRACIAS

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