Alberto Elosegui

GANDHI ROMPE TOTALMENTE CON LA CORONA

 

 

 

 Después de la masacre de Jallianwalla Bagh, en 1921, Gandhi se decidió a romper con la Corona  y empezar la no cooperación sistemática con ésta, que había rechazado el diálogo y la    convivencia pacífica. Tampoco había agradecido su actitud favorable a los ingleses en Sudáfrica  en 1906, en que se ofreció para fundar un cuerpo de ambulancias para un conflicto local.

 

A partir de esa década (1920), sus seguidores se negaron a servir en el ejército o en la policía británica o desertaron de la administración de justicia (incluidos los tribunales), sacaron a sus hijos de las escuelas regidas por ingleses y devolvieron los honores, -condecoraciones otorgadas a los combatientes indios de la guerra europea (1914-1918) contra los alemanes-(en Francia).

 

Los indios habían tenido 100.000 bajas más que otros cuerpo expedicionarios aliados, incluido el norteamericano, pero renunciaron a cualquier empréstito o pensión concedido por el gobierno colonial y a atender a cualquier desfile conmemorativo o función administrativa o política de la Corona.

 

También a comprar ropa y otros artículos manufacturados en el Imperio, y a pagar impuestos. Y negarle toda ayuda. De esas medidas la que más resintieron los británicos fue la del uso del Khaddar (el algodón hilado en cada casa) que arruinó a algunos  importadores pro-británicos. Gandhi rompía sin violencia una poderosa maquinaria. En la segunda guerra mundial los únicos gandhianos -en cuanto a resistencia frente a los nazis- fueron los noruegos, del rey para abajo

 

Hay autores que afirman que Gandhi rechazaba, por ignorancia, una actividad industrial próspera, moderna, según recopilación de K. Kripalani, publicada por la UNESCO en París 1969, bajo el título "All men are brothers" (Todos los hombres son hermanos) bastante inexacta en cuanto a su valoración y comentarios. No era el desconocimiento, sino todo lo contrario y hoy se diría que se las sabía todas.  Era un psicólogo nato.

 

El Pandit Nehru que era un distinguido brahman, de familia aristocrática y rica, fue no sólo su mejor intérprete y discípulo sino su fiel seguidor y después primer ministro de la India de 1947 a 1964. Se había educado en Gran Bretaña, nada menos que en Harrow School y Trinity College (Cambridge) y compartía la celda (con una sonrisa que desarmaba a Churchill)  cuando éste decretaba la prisión preventiva para toda la banda de Gandhi,  79 personas de ambos sexos que le acompañaban siempre, sobre todo a fines de los 20 y de los 30.

 

En la  obra "Glimpses of Victory",  se puede calibrar la formidable personalidad de Nehru. Quizá su carisma no fuera tan atractivo como el de su jefe.

 

Al fin el virrey y su corte rompieron el  silencio y hubo conversaciones, más por curiosidad de qué podía decir a los gentlemen aquel hombre semidesnudo y desnutrido, que cubría su cuerpo con una extraña sábana blanca de algodón. Gandhi era muy prudente porque comenzaba a invadirle el temor que los terroristas que había conocido (y que eran mas moderados que, digamos, el anarquista medio de la época y los musulmanes) terminaran por cansarse.

 

Pero todas las salidas contempladas por Inglaterra provenían sin duda de Londres y aún después de la partición  de Irlanda -lograda sobre todo por Michael Collins, tras conversaciones con  el mismo Churchill y Lloyd George. La República de Irlanda logró la libertad de 26 de los 32 condados de la isla, cosa jamás soñada por el IRB (Irish Republican Brotherhood)  no se ponían siquiera sobre el tapete  a Asia.

 

Eamon De Valera no se conformó con la partición  y llegó la guerra civil entre irlandeses, 1921, en que -en una emboscada de los republicanos y del extraño De Valera, Collins murió y su contrincante logró el codiciado poder. ¿Cómo Churchill consentía todo eso y no quería siquiera dialogar con Gandhi?

 

En cualquier problema a discutir el virrey era  muy "democrático", muy teórico, siempre con la misma cantinela: concesiones sí, pero la India seguiría  siendo siempre  un estado de dominio. En realidad cualquiera que haya leído a Rudyard Kipling,  (dos años más viejo que Gandhi) puede  comprende que el "establishment" tuviera una imagen de la India del futuro, exactamente como la describía el escritor, sostenida por los pilares de un  pasado de glorioso colonialismo.

 

 

El espíritu de Impero no murió con la Reina Victoria (1901)

 

La mención de Rudyard Kipling no es casual. En realidad era la mentalidad no sólo del "establishement" sino del inglés medio, hasta la muerte de la Reina Victoria (1901). Conocían la India a través de relatos o de gentes que habían estado allí, de veteranos funcionarios que habían servido a la Corona en los territorios de ultramar o de escritores laureados como Rudyard Kipling, nacido en Bombay (1837) pero educado en Inglaterra, que no tuvo hasta los 19 años otro contacto de la India que los relatos de su padre.

 

Al volver a la India (1882) fue nombrado subdirector de "The Civil and Military Gazette", lo cual le alejó de la cultura india--hindú o musulmana. Esa publicación era semioficial, para informar a la cantidad de subditos de la corona que vivían en India y otras colonias.

 

Eso acentuó en él su admiración y reverencia por la civilización inglesa, el afecto por los "olvidados" soldados de la Reina, siempre en guerra contra los desarrapados y andrajosos bandidos hindúes. Vivió en su plenitud la vida de los marahas, su fasto, sus palacios, la caza del tigre y los describió y alabó desde la prensa y sus obras. El Impero era la lealtad al heroísmo de sus mayores, algo así como se describía en los "Cuatro Lanceros bengalíes", la famosoa película de Gary Cooper. O en "Las cuatro Plumas".

 

El hecho de ser el primer inglés en ganar el Premio Nóbel de Literatura (1907) le elevó hasta el paroxismo. Ya había muerto, seis años antes,  la Emperadora de la India la Reina Victoria, pero el Imperio seguía intacto en sus escritores, artistas, poetas, salvo minorías de alguna universidades inglesas que se burlaban.

 

 

La influencia de la literatura heróica

 

Así que existían para mucha gente en el mundo dos Indias: la de los rebeldes bandidos, terroristas, etc. y la de Kipling, la del soldado de casaca roja que mantenía a raya a los enemigos de la Corona.

 

Ya en Africa del Sur (donde  permaneció de 1893 a 1901) Gandhi  había peleado por mejorar la situación de los peones indios emigrados, a los que tanto Boers como Anglos trataban como semiesclavos y logró de Smuts una mejoría sustancial, sin violencia, lo que le llevó -tras leer a Thoreau, Ruskin, Tolstoi, el Sermón de la Montaña (Nuevo Testamento), a creer de verdad en la fuerza del alma. Pero le señaló como un enemigo implacable de la corona. Incluso tuvo relaciones epistolares con Tolstoi, que admiraba su temple.

 

Al volver a la India, en enero 1915, Gandhi y sus pocos seguidores se establecieron en una ashram (retiro), en Sabarmati y su primera campaña  para influir sobre el virrey  en favor de los "intocables", que constituían para el sistema un arma, empezó en seguida.

 

Es decir que Gandhi era ya un rebelde contra el Imperio y los primeros diálogos que hemos citado entre autoridades inglesas y Gandhi, era como un faro en el que  un interlocutor habla desde un lugar situado diez metros más bajo que el otro. ¿Superioridad racial o táctica? Probablemente ambas.

 

Churchill que en 1910 era ya Ministro del Interior, bebía (aparte de brandy) de las fuentes de Kipling, el cantor de la Reina Victoria. Gandhi ya había creado la palabra "Swaraj", que en inglés se traducía por self-rule  (autogobierno) que ya en Irlanda empleaban los irredentos.

 

El error y las diferencias seguían ensanchándose y además, los intelectuales ingleses no escribieron jamás en ningún dialecto indio y como era brillantes en su lengua, una de las  más hablada del mundo, no comprendían cómo podía haber quien -como Gandhi- utilizara su propio idioma habiéndose educado en inglés en leyes y siendo muy hábil en las discusiones políticas, que traducía mentalmente de inmediato porque, simplemente era bilingüe.

 

Hacerle concesiones a Gandhi -decía Churchill- era como darle a un tigre comida de gato,  dice su biógrafo Brendon, nunca tendría bastante". Para Gandhi su lenguaje no era digno de un político, porque se refería a él como el "nauseabundo" o "ese sedicioso super abogado de los Supremos Tribunales que ahora se las da de fakir de una clase que orienta y conoce muy bien cómo  subir semidesnudo los escalones del virreinato". De hecho los grados de relación con el Derecho y las Leyes que había obtenido Gandhi en Inglaterra superaban a los del Primer Ministro británico y eso no se ha dicho.

 

Churchill perdonaba más fácilmente a Sir Oswald Mosley, el fascista inglés, "una abrillantada mariposa en la selva del fascismo" y en todo, los conservadores le seguían como si fuera el Gran Gurú. Y no le disgustaban las bromas antisemitas. Cuando Hitler llegó al poder en 1933. Churchill decía no ver "ninguna posibilidad inmediata de una guerra en la que Gran Bretaña se viera involucrada" -eso lo escribió Hitler en Mein Kampf.

 

Y en la paz que Chamberlain firmó con el Führer en Munich en 1938, se decía que una guerra en "un país remoto" (Checoeslovaquia o Austria) no valía una gota de sangre inglesa".

 

Es cierto que Churchill le sacó las patas del barro con brillante valor personal cuando se vio solo. Peligraba no Europa o el mundo sino el Imperio. Y aún en 1934 llamó a Sir Samuel  Hoare, que en la Sociedad de Naciones favorecía a Mussolini, "asquerosa rata", por haber transferido a Nueva Delhi algunas ventajas económicas para la Reforma India y sacar de la más abyecta miseria a algunas clases.

 

 

Churchill al frente de la Oficina Colonial de Londres

 

Sin embargo el que Kipling pensara como pensara no tenía casi importancia  operativa en los cargos políticos, en la sociedad victoriana y  aún después, porque  Churchill estaba a la cabeza de la Colonial Office ya en 1923 y en 1931 renunció al "shadow cabinet" conservador, en protesta porque aún entre los conservadores había partidarios del "hay que hacer algo"  en favor de la India, porque a veces los desórdenes  hacían que se derramara sangre inglesa. 

 

Es decir el Mahatma  estaba en el ojo del huracán  y éste entraba y salía de la cárcel con Nehru y su comité de apoyo,dependiendo del humor con  que se levantara el todavía joven león Winston.

 

Tampoco los virreyes comprendían la distinción entre un pacifista y un no violento, que era esencial, incluso para escribir informes  sobre la India. Churchill incluyó peyorativamente a Gandhi en muchas de sus frases que le dirigió, tales como "Yo siempre he estado contra los pacifistas durante la guerra y contra los patrioteros y los de su clase en días de paz."

 

Tampoco atisbaban los colonialistas el tremendo poder de intuición de aquel hombre muy moreno y calvo, que llegó a pesar sólo 39 kgs. por el ayuno, la introspección continua, la meditación, la oración, su lógica innata y su poder de librarse de los prejuicios, su universalismo, aparte de la capacidad de sufrimiento.

 

Quizá para pueblos que no se han visto nunca invadidos puede ser imposible el captar cuál  de dos males es el peor y Gandhi cuando Chamberlain firmó su Pacto con Hitler, llegó a sostener que la violencia "defensiva" era lícita porque los nazis habían invadido Checoslovaquia, luego Austria, Polonia, etc. ilegalmente en contra de la Verdad. 

 

El peligro del nazismo lo vio Gandhi mucho antes que los políticos ingleses.  Desde la cárcel captó, antes que Chamberlain, lo que  iba a suceder  porque Japón había invadido China, Mussolini estableció el Imperio Fascista en Abisinia y Gandhi aseguraba que Hitler seguiría el mismo camino. El explicaba su actitud  porque decía que ante el genocidio, la no violencia no podía aliviar el dolor causado por hombres tan perversos e identificaba la violencia "defensiva" como no-violencia.

Comentarios

federico? federico SERNA? te conosco del afalp????

grasias x esta informasion me asia falta. federico.

grasias x esta informasion me asia falta. federico.

Añadir un Comentario: