Alberto Elosegui

TRAFICO DE ANIMALES Y PLANTAS SIN FRONTERAS

 

                                                     

 

 

                                                          

                                                            La flora y la fauna salvajes están

                                                            gravemente menazados por el tráfico

                                                            internacional. Elefantes, jaguares, osos,

                                                            chimpancés, pájaros raros o exóticos,

                                                            peces tropicales, tortugas, mariposas y

                                                            plantas raras se hallan en peligro 

                                                            por culpa de los furtivos. He aquí los hechos.

 

 

 

 

El mercado mundial de las especies sorprende por su amplitud. Con un valor global de cientos de millones de dólares, el comercio internacional representa cada año más de 600 millones de peces tropicales, diez millones de pájaros selváticos, millones de orquídeas de la Amazonia,  80.000 primates, treinta millones de pieles arrancadas para abrigos, 30 millones de piel de culebras.

 

Otros productos como el marfil, proveniente de miles de elefantes africanos, centenares de cuernos de rinoceronte por su supuesto valor afrodisíaco, el cuero de 60.000 canguros y muchos otros objetos que haría la lista demasiado larga, hace que haya un verdadero tráfico de estos productos.

 

Durante el siglo pasado el mercado de la flora y fauna salvajes  ha experimentado un auge verdaderamente alarmante, a causa del desarrollo del transporte que empezó a llegar  a todas partes, la demanda cada día mayor de los países consumidores (en general occidentales) con excepción de países árabes que no saben donde invertir los ingresos del petróleo, la  eficacia cada día mayor de los métodos de caza y de explotación de animales, y por las necesidades del continente africano, en ruinas, que no tiene otro capital que su flora y fauna.

 

 Los productos que se sacan de los animales son en general artículos de lujo:  pieles y accesorios de pieles de reptiles, los afrodisíacos, las industrias de la perfumería y el calzado, etc. y los animales que llamaremos "animales familiares", las mascotas. 

 

La caza de animales para zoológicos es la única que ha sufrido un ligero descenso y las del marfil y el cuerno del rinoceronte han bajado algo. Los precios son exorbitantes y en alza sobre todo en el caso de especies amenazadas, que cada día son más.

 

 

La demanda extraña

 

A un profano no le dirá nada la caza del gamo almizclado o perfumado de los Himalayas. Y sin embargo el que se hayan descubierto propiedades farmacéuticas verdaderas o supuestas de ese animal en laboratorios de Suiza, ha hecho que la especie, no muy numerosa, sea objeto de una cacería inmunda y que se comercie no sólo en Europa, sino también en el Extremo Oriente.

 

 Las nepentes, que no aparecen ni en los diccionarios, son un tipo de planta carnívora rarísima que crece en las selvas de Borneo. Se vende a 2.000 dólares el esqueje. Un cuerno de rinoceronte que, reducido a polvo, se utiliza en los grandes harenes, costaba 38.600 dólares el kilo en Taiwan a fines del 2000. Pero al parecer sus virtudes, descubiertas en Europa  atrajeron el apetito de la gente importante de los países del Oriente Medio que maneja petrodólares y  Taiwan ha olvidado a sus clientes de Europa.

 

Por otro lado los rinocerontes asiáticos -que abundan- están clasificados entre los animales en peligro por la WWF. La cual para los "braconniers" furtivos que los cazan con misiles de mira telescópica es un contratiempo.

 

 

Hasta el pingüino esta en la lista

 

Aunque la amenaza más directa contra todas las especies sea la desaparición de sus habitats, el comercio de los animales salvajes crea una catástrofe. Innumerables vertebrados capturados por el hombre para ser vendidos, están amenazados de extinción. Entre ellos citemos: la vaca marina de Stellar (la foca de las Antillas ), el gran pingüino, el visón  de mar y la paloma migratoria norteamericana. También peligró el águila que ilustra el escudo de los Estados Unidos. 

 

Al ya mencionado rinoceronte (el africano y el asiático) se unen las tortugas de mar, algunas de cuyas especies han recibido duro golpe con la Marea del Golfo, el chimpancé, el jaguar, el oso gris, el oso negro, los cocodrilos de agua salada, etc.   Eso hace que los precios por "unidad" sean muy altos.

 

El equilibrio ecológico y otros argumentos no dice nada a los "furtivos" ni a muchos políticos, coleccionistas o laboratorios. Esa actividad es un "pactado". Pero cuando una especie desaparece, las cadenas  tróficas naturales (referentes a la nutrición) se quiebran y las completas relaciones entre los animales predatores  y su presa, quedan interrumpidas.

 

En Bangladesh, en India y en Indonesia, la preocupante propagación de la malaria de 1988/1990, se atribuye a que se consumen 250 millones de ancas de rana (algunas se exportan a restaurantes de Francia). Pues bien, al desparecer los batracios, que comían el mosquito anófeles, éste se ha propagado en un 90% con la particularidad que se ha hecho resistente hoy al DDT.  ¿Qué hacer?, He aquí que un eslabón de la cadena trófica se ha roto creando un desastre médico en Africa, Asia, América Latina, y sur de España.

 

 

Se ignora la Convención de Washington

 

El hecho es relativamente  reciente y merece la pena desviarnos un poco del aspecto catastrófico para concentrarnos en una anécdota real. En 1987 un empleado de un aeropuerto de París creyó sentir alucinaciones cuando vio cruzar el pasillo de un avión de la "Air-France" a un animal pequeño.

 

 Todos los pasajeros habían salido ya y resultó ser un bebé orangután que       vagaba, perdido, en busca de comida. Alertadas las autoridades de la compañía se descubrió entre los equipajes, una caja que contenía otro orangután y ocho macacos. algunos de ellos asfixiados. De la investigación salió la verdad: provenían de Indonesia y estaban destinados a México.

 

Una historia banal, pero muy grave, que muestra que el tráfico se hace por todos los medios imaginables. Aún protegidos por la Convención de Washington los animales no pudieron quedar "confiscados" de oficio por el servicio de aduanas de Francia. Al parecer hay una ley francesa que dice que los animales que estén "en tránsito" pertenecen a su propietario porque se considera que no "han entrado en Francia".

 

Tuvieron que intervenir, ante el traficante, un pequeño indonesio, la Asociación Internacional de Tráfico y el WWF. Fundándose en la noción de la "no asistencia a animales en peligro" se pudo recuperar a los animales y confiarlos a los servicios del Jardín de Plantas. Un fin satisfactorio porque el veterinario-perito declaró que ninguno de esos animales hubiera llegado vivo a México.

 

 

Una hecatombe internacional

 

Volvemos al tema extinción. Si millares de especies vegetales y animales están al borde de la extinción, no es solamente a causa de la polución, de la caza o de la destrucción de su habitat, sino del "animal-business". Por una ardilla adquirida en una feria europea, por un pájaro tropical  ¿cuantos no habrán muerto en el camino o en la cuarentena?. "Diez, por uno que llega" dicen los especialistas europeos que están en contra del tráfico de animales.

 

Nueve animales muertos en el momento de la captura por uno que sobrevive, muchas veces canijo y enfermo, que termina sucumbiendo en cualquier jardín  o parque de pueblo.  A éstos hay que añadir, muy probablemente, la muerte de sus madres durante la captura.

 

Existe un comercio "legal"  de ciertos animales. Las especies no amenazadas se pueden adquirir sin problema, pero nunca se puede comprar ninguno de los mencionados en los anexos 1 y 2 de la Convención de Washington. Esta prohibición del comercio no sólo se refiere al animal vivo sino a todos los productos de él derivados, la piel, el cuero, el marfil o el cuerno de los rinocerontes y el polvo de él derivado.

 

 Basta con que una nueva especie entre en la prohibición para que la captura y venta de ese animal se halle en el "tráfico ilegal". Desgraciadamente eso hace subir el precio del animal "raro", porque los traficantes en la cabeza de la pirámide están muy bien informados y suben los precios.

 

Naturalmente el tráfico de animales sirve también a las colecciones privadas y hay algunas que son mejor que las de los zoos. Existen dos, principalmente en las islas Canarias y en las Filipinas, según François  Moutoui, verdadero apóstol de los animales.

 

Hay allí pájaros raros, de Europa o de América, serpientes venenosas o no, monos de todo tipo y hasta chimpancés. Todas las adquisiciones han sido ilegales, para el gobierno las ha "respetabilizado". El propietario de un animal en vías de desaparición debe poder probar en todo momento dónde lo ha adquirido.

 

Entre los animales más buscados en esas colecciones con vistas a reclamarlos y soltarlos en su medio ambiente está el guacamayo de Spix, del  que se sospecha que no existen sino dos en Brasil.

 

Algunos cazadores cautivan especies por encargo. Se sabe que un coleccionista belga pidió a un grupo de "traficantes" jóvenes paros carboneros (pájaro insectívoro que muere en cautividad) y jilgueros que se adaptan bien. Y las autoridades francesas, recibieron la denuncia y buscaron a los jóvenes traficantes sin hallarlos. Los orangutanes descubiertos en el avión francés eran sin duda para un coleccionista privado de México.

 

 

Perfume de muerte

 

El tráfico de productos derivados es tan peligroso como los coleccionistas. O más. Los que venden objetos artísticos en marfil, botas de cuero y "souvenirs" de todo tipo, ocasionan un gran daño. Si 5.000 pieles de caimán fueron confiscados el 2001 en una frontera europea, que turista podrá reconocer en los anaqueles de los almacenes Harrod's de Londres la procedencia de esa prenda o ese cinturón o si se trata de una especie protegida o no. Con los artesanos que fabrican de todo se pierden las últimas pistas.

 

Las ancas de rana que se sirven en un restaurant chic de París o en Bangladesh, en cualquier comedor, proceden de especies protegidas, ya que todas las  ranas lo son. Las tortugas marinas está desapareciendo porque el plato de tortuga, exótico, se cotiza caro. Y  con algunas partes de su cuerpo también se hacen objetos para "souvenirs" o anteojos.

 

Hay otros animales, realmente valientes, como la nutria, que burlan a los compradores aunque no a los furtivos. Muchas de ellas están de moda entre grandes propietarios de fincas por las que transcurren corrientes de agua. Los compradores quieren la nutria como adorno y espectáculo infantil.

 

 En Francia, por ejemplo, en la Dordogne la existencia  de nutrias es corriente. Pero el animal se deja alimentar, acariciar, pero debe soñar con la libertad porque un día, desaparece. Lo que hace es abrir una entrada, bajo la superficie del agua. penetrar por ella y también con su habilidad abrir un túnel  a una superficie lejana y lanzarse en la primera corriente de agua que olfatea. "C'est qu'elle est maligne"  (Es verdaderamente malvada) dice el dueño que ha pagado por ella una fortuna.

 

 La consecuencia, de todas formas es fatal, pues por falta de comida y libertad la mayoría muere y se calcula que en los últimos 12 años ha desaparecido el 40% de las nutrias del mundo.

 

 

Hollywood, Spielberg y "Tiburón"

 

Hay otros enemigos de los animales, a veces absurdos, pero normales en Hollywood: la de los valientes cazadores de tiburones, por ejemplo. Nos referimos  a la serie "Tiburón", de Spielberg habría que decir que el famoso director, muy ignorante en relación con esa especie, no compró tiburones para la piscina de su casa, pero sus planteamientos sobre la peligrosidad del tiburón en la pantalla y sus excelentes efectos especiales (cinematográficos) lo que produjeron fue una manipulación gigantesca en relación con ese animal.

 

 El éxito del filme y la soberbia actuación del actor británico Robert Shaw ayudaron sensiblemente a una persecución sin precedentes en todos los mares de ese escualo -no tan peligroso  como se le pintaba y muy combatible- colaborando después en esa caza del tiburón, la demanda por sus cartílagos, supuestamente anticancerosos, para los enfermos del cáncer mieloma, (autorizado en los cinco continentes por presión de los laboratorios  contra ese tumor), un tremendo negocio farmacéutico dudoso respecto a su eficacia, pero sí eficaz para terminar con la especie.

 

 La Agencia Española de Medicamentos aprobó hace un año el uso del fármaco "Bortezomib" de efectos no convincentes. Pero ya la muerte al "Tiburón" por una u otra causa estaba decretada desde la película de Spielberg. Lamentable.

 

La tercera causa de la extinción del tiburón es que es plato codiciado, imprescindible en los grandes restaurantes de Japón y por lo tanto muy perseguido por los cazadores y sus redes mafiosas.

 

En materia de perfumes tenemos el ejemplo citado  del rumiante de las Altas Montañas de Asia, hoy codiciado en occidente porque su almizcle es un formidable fijador del perfume, insustituible para los fabricantes de París.

 

 Existe también en Asia un pequeño antílope rarísimo, que tiene en sus glándulas almizcle y por tanto se convertirá en breve en un animal a desaparecer. Pero a pesar de que las autoridades de la Convención de Washington ha viajado a Asia a decir a las autoridades chinas que decreten la veda total para su caza, una conocida perfumería de París dice que cada vez hay que pagar más, pero nunca falta.

 

 

Una formación indispensable

 

Pero la legislación existente no ayuda a evitar el tráfico de muchas especies porque están en latín, idioma que debería manejar el amante de la naturaleza o el periodista. En los anexos 1, 2 y 3 de la  citada Convención, son numerosos los nombres latinos y sería  urgente su traducción, porque mientras el intermediario de los traficantes o los furtivos saben sus necesidades por los pedidos de los clientes, casi todos occidentales, no hay referencias lingüísticas  para los que persiguen el tráfico de animales en vías de desaparición. Es pues, absolutamente necesaria una lista en inglés y español (y eventualmente en idiomas menos extendidos) como una pista precisa.

 

No hay problema en cuento al orangután o el marfil, pero ¿cómo denunciar a un coleccionista de los que proliferan,  cada día más, cuando en una jaula tiene 150 clases de pájaros y en un acuarium peces tropicales o en un lugar especial las serpientes que a un amateur le parecen todas iguales?

 

En Francia, desde hace un tiempo, el servicio de aduanas posee un catálogo con las especies protegidas más corrientes. La última lista apareció en el "Diario o Boletín Oficial" del Estado del 28 de septiembre de 1990, pero sobre todo, existe desde hace unos pocos meses un servicio minitel que permite visualizar las especies en vías de desaparición.

 

Por otra parte la organización "Traffic-France" que desborda las fronteras galas y el WWF organizan programas de diapositivas y cursillos de formación para los servicios administrativos de toda Europa. Es una actividad indispensable porque el contacto jefe de la mafia-traficante y el cazador furtivo es cada vez más frecuente y se introducen grandes cantidades de animales "salvajes" en la CEE.

 

No existe, de hecho, el menor control entre el cliente y las mafias aunque sí existe uno eficaz entre Londres y "overseas"  (ultramar) y los aduaneros ingleses, por razones no ecológicas sino de disciplina y miedo a su contagio, son muy detallistas y no dejan entrar un animal sin que el veterinario lo sepa. Eso es, sobre todo, a causa de la rabia, a la que los británicos tienen pavor. Pero sirve también a la buena causa de los que militan contra el tráfico.

 

Lamentablemente puede entrar cualquier animal a través de España. Por  los puertos españoles se introducen grandes cantidades de pájaros procedentes de América Latina y de chimpancés provenientes de Guinea Ecuatorial.

 

El poner fin al tráfico de animales -y no solamente de los que se hallan en las listas de la Convención de Washington- es una noble tarea. Pero hay grupos de presión enormes.

 

Comentarios

que puto el que lo hace

que puto el que lo hace

que las personas que lo hacen no tiene madre

q hp esos malparidos de la puta mierda q matan animales ojala se les caiga la puta madre q los pario

q chido sta SuPeR

yo les digo que cuiden el medio ambiente que lo cuiden por que en algunos años se puedan extingir igual que los animales

les recomiendo que sisacan algunas plantas la repongas sembrando mas plantas y riegenles cada mañanas

les recomiendo que sisacan algunas plantas la repongas sembrando mas plantas y riegenles cada mañanas

yo les digo que cuiden el medio ambiente que lo cuiden por que en algunos años se puedan extingir igual que los animales

muy bueno

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